Feria del Libro de Frankfurt 2019 Licencia para leer

Inauguración de la Feria del Libro de Frankurt 2018
Negocios y glamour: inauguración de la Feria del Libro de Frankurt. | Foto (detalle): © Frankfurter Buchmesse/Marc Jacquemin

Cada octubre, el rubro editorial y de medios se da cita en la Feria del Libro de Fráncfort. En la feria más importante del mundo de contenidos impresos y digitales. Se hacen negocios, se construyen redes y, por supuesto, se celebra la literatura. Con gusto, Karin Janker se deja avasallar por el evento.

Si en los libros uno se sumerge, en una feria del libro uno directamente es devorado. Tan pronto se entra a los pabellones con su ambiente sofocante, su ruido continuo y todas esas caras, cuerpos y sí, también libros, uno ya ha sucumbido. Sólo por la noche, cuando la feria cierra y se emprende el camino de regreso, es posible emerger de ese cosmos. La Feria del Libro de Frankfurt significa habitaciones de hotel caras, una que otra copa de “Ebbelwei” (“Apfelwein”, sidra) pero sobre todo un diluvio de estímulos. Así es hoy y así fue en sus inicios.

Desde siempre, embriagante

En 1949, refiriéndose a la primera Feria del Libro de Frankfurt después de la Segunda Guerra Mundial Ursula von Kardorff habló en el periódico Süddeutsche Zeitung de una “embriaguez de libros”. Sus descripciones de la Paulskirche, donde se habían congregado unos doscientos editores, nos permiten intuir cómo era la atmósfera de entonces: Kardorff se entusiasma al ver a los “amigos silenciosos, coloridos, de aspecto sobrio, baratos y caros, palpables, hojeables, para tocar y oler, y así se las horas se escurren entre los dedos. Aproximadamente tres mil personas asaltaron diariamente ese paraíso. Empática camaradería de los amantes de los libros, de sus fabricantes y sus vendedores.”

La Feria del Libro, pues, ya era embriagante entonces, cuando en seis días la llenaron en total apenas catorce mil visitantes. Este año los organizadores esperan doscientos ochenta y cinco mil. Y además, ahora hay cosas para ver: si hace setenta años las editoriales presentaron en la feria ocho mil cuatrocientos títulos, este año serán unos trescientos noventa mil.

Pero además de presentar, representar y publicitar nuevos libros, hoy como ayer, en la Feria del Libro de Frankfurt la actividad principal es la creación de redes entre editoriales, autores, agentes, libreros, traductores y periodistas. Ahora los expositores extranjeros son mayoría; la Feria de Frankfurt no sólo fue la primera exposición en su tipo sino que es modelo para ferias de otros países.

Besucher*innen vor dem Messeturm © picture alliance/Sven Simon

Negocios y glamour

Tradicionalmente, la industria del libro se da cita en Frankfurt para sondear nuevos proyectos y cerrar negocios, pero también para charlas informales. La feria está abierta al público general los dos primeros días, el sábado y el domingo. Este carácter más bien de negocios diferencia a la Feria de Frankfurt de la algo más pequeña Feria de Leipzig, que tiene lugar en marzo todos los años. Pero también la Feria de Frankfurt aspira cada vez más a abordar de modo directo a los lectores y lectoras. La “Bookfest” y el festival “Open Books”, que se realizan en paralelo a la feria, están creciendo y avanzando al centro de la ciudad. Ofrecen lecturas, debates… y este año también algunas estrellas del mundo literario: Margaret Atwood, Maja Lunde y Colson Whitehead presentarán allí sus nuevos libros.

Pero lo mismo harán el alpinista y escritor Reinhold Messner, la ganadora del Premio Georg Büchner Terézia Mora y muchos otros. Con cuatro mil eventos, armarse el propio programa y no tener la sensación de estar perdiéndose algo será un desafío muy difícil y engorroso pero también bello.

Besucher*innen im Frankfurt Pavillon auf der Frankfurter Buchmesse 2018 © picture alliance/Sven Simon

Cada año, un huésped de honor

Este año la feria tendrá un brillo especial con la presencia de la princesa heredera de Noruega: Mette Marit viajará desde Berlín con un tren especial para el martes de la inauguración y traerá consigo a numerosos autores y autoras de Noruega, país que este año es huésped de honor. La invitación a la feria del libro intenta volver más conocida la literatura del país en cuestión y hacer que se traduzcan más libros de su lengua. Además, les permite a los visitantes de la feria echar un vistazo a escritores desconocidos.

E incluso en el caso de Noruega, por más que ya tenga tres premios Nobel y sus autores sean apreciados desde hace tiempo por los lectores y lectoras alemanes, todavía hay muchas cosas por descubrir. Este año harán presentaciones en Frankfurt autores de éxito como Jo Nesbø (creador de las novelas policiales de Harry Hole), Maja Lunde (Historia de las abejas) y Jostein Gaarder (El mundo de Sofía). Y en la fiesta de inauguración hablará el escritor, tan celebrado por los suplementos culturales, Karl Ove Knausgård.

Sorber miel

Ahí está de nuevo la sensación de diluvio de estímulos. Quien desee intentar un escape, puede ir el sábado por la tarde al estadio de fútbol especialmente instalado para que los escritores alemanes enfrenten a sus colegas noruegos. Por lo menos esto sólo tiene que ver con los libros marginalmente.

Pero si para alguien esto es demasiada acción y poca contemplación, recuerde esa persona alrededor de qué se produce todo el tumulto: alrededor de los “amigos silenciosos”, como escribió Ursula von Kardorff. Pues lo que queda después de Frankfurt es eso: inspiración para un montón de libros con los que pasar el invierno. La Feria del Libro de Frankfurt fue y es una “colmena de libros”, así lo formuló Kardorff, “con un panal de un relleno delicioso”. Así se explica el zumbido constante que, después de una visita, le queda resonando a uno en el oído.