1957
Madrid

Se fundó el Goethe-Institut Madrid

  • Foto: Goethe-Institut Madrid © Goethe-Institut Madrid
    El Goethe-Institut Madrid se encuentra en el barrio de Chamberí, en la calle Zurbarán 21, esquina con calle Fortuny. Hace ya 60 años que es un lugar que reúne a artistas, políticos y científicos, estudiantes y docentes, idiomas y culturas.
  • Plaza del Marqués de Salamanca © Goethe-Institut Madrid
    La inauguración del Instituto tuvo lugar el 9 de octubre de 1957 y en sus comienzos su sede se situaba en un palacete de la cercana Plaza del Marqués de Salamanca 4. Sus comienzos se remontan al propósito formulado por su primer Director, Werner Brüggeman: llegar a ser un centro de información y documentación y un puente entre ambos países. En un momento en que el nacionalsocialismo y la participación alemana en la Guerra Civil Española eran acontecimientos de apenas dos décadas atrás, este propósito expresaba, también para Alemania, una importante nueva orientación.
  • Foto: Goethe-Institut Madrid 1970 © Goethe-Institut Madrid
    El traslado tuvo lugar en 1970 de la Plaza del Marqués de Salamanca al domicilio actual del Instituto en la calle Zurbarán. Esta zona de viviendas y comercios, en el lado occidental del Paseo de la Castellana, tuvo su origen a mediados del siglo XIX. Aún hoy se alzan aquí muchos edificios representativos de esa época. Este edificio tiene una larga historia…
  • Foto: Grundsteinlegung © Goethe-Institut Madrid
    El solar fue comprado en 1908 por el Imperio Alemán para construir en él un nuevo edificio que albergara el Colegio alemán. El 27 de enero de 1909, en el cincuenta aniversario del nacimiento del emperador Guillermo II, se festejó la colocación de la primera piedra. Primera piedra que aún hoy se puede ver en el terreno y que lleva el texto siguiente:
  • Foto: Grundstein © Goethe-Institut Madrid
    Als Deutscher Lehre / und Erziehung Hort / ward heut ein Bau mit diesem / Stein begonnen. 27. Januar 09 / 50. Wiederkehr des Geburtstags / Kaiser Wilhelm (Para dar cobijo a la enseñanza y la educación alemanas se empezó hoy a construir un edificio con esta piedra. 27 de enero 09. 50° aniversario del Emperador Guillermo)
  • Foto: deutsche Schule Madrid © Goethe-Institut Madrid
    En el año 1909 el colegio alemán se instaló en el edificio que llevaba la dirección de Calle Fortuny 15 (lo que es hoy en día la entrada lateral), y se empezaron a impartir clases. Al comenzar la guerra civil en 1936, se cerró el colegio y las fuerzas republicanas se hicieron con el edificio.
  • Foto: Instituto Ferrer Postal de las primeras décadas del siglo XX., cedida amablemente por María Isabel Gea © María Isabel Gea
    Hasta la capitulación de Madrid en marzo de 1939 fue sede del Instituto Ferrer, una escuela alternativa basada en los principios de la Escuela Moderna y reservada para los hijos de los miembros sindicales. Tras la victoria franquista el edificio volvió a poder alemán y se utilizó como colegio alemán hasta la capitulación de ese país en mayo de 1945. Entre 1940 y 1942 el despacho de arquitectos Kramreiter y Navarro lo amplió y construyó un piso superior.
  • Foto: Bachillerato Cervantes Aspecto del salon de actos (Instituto Ferrer) © Ministerio de Educación y Ciencia (1982): Instituto de Bachillerato Cervantes. Miscelánea en su cincuentenario 1931-1981. p. 111f.
    Diversos acuerdos entre el Consejo Aliado de Control y el gobierno español regularon en 1945 la expropiación de bienes alemanes. Así se confiscaron los inmuebles madrileños, que posteriormente se adjudicaron al estado español. En 1950 se trasladó al edificio el Instituto de Bachillerato Cervantes, que permaneció en él hasta 1960 (hoy lleva el nombre de I.E.S. Cervantes). Tras la reanudación de relaciones diplomáticas entre España y la República Federal de Alemania, los edificios confiscados fueron devueltos al estado alemán en 1959.
  • Foto: Instituto Aleman © Goethe-Institut Madrid
    En los años siguientes el edificio permaneció vacío. Finalmente, tras extensos trabajos de renovación efectuados por los arquitectos Schoebel y Bobran, en noviembre de 1970 se trasladó a él el Instituto Alemán de Cultura, que más tarde se convertiría en el Goethe-Institut Madrid.
  • Foto: Bibliothek © Goethe-Institut Madrid
    El traslado en 1970 de la Plaza del Marqués de Salamanca al domicilio actual del Instituto en la calle Zurbarán amplió no solamente las posibilidades de espacio, pues se produjo durante una fase liberalizadora de la sociedad alemana cuyos efectos sobre la política cultural exterior se tradujeron en una apertura orientada a discusiones críticas.
  • Foto: Salón de actos © Goethe-Institut Madrid
    Junto con ella se expandió el fomento de experimentos artísticos y culturales que, en la España de los últimos años del franquismo, generaron gran resonancia y sus propias continuaciones. En el Goethe-Institut de Madrid, recuerda el filósofo Fernando Savater, "recibimos nuestra socialización política e intelectual, allí confrontábamos nuestras posturas y esbozábamos la España futura en discusiones interminables".
  • Foto:Anschlag © Goethe-Institut Madrid
    El 20 de noviembre de 1977 el Instituto fue blanco de un atentado con bomba llevado a cabo por el grupo de extrema izquierda GRAPO (Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre). Quedó muy deteriorada la fachada oriental, que da a la embajada alemana, situada en un solar adyacente desde noviembre de 1966.
  • Foto: Institut 2000 © Goethe-Institut Madrid
    Entre 2000 y 2005 tuvo lugar, en diferentes fases, una completa renovación del edificio; durante cierto tiempo el personal incluso tuvo que ser trasladado a otro lugar. La fachada y la escalera no experimentaron ningún cambio, puesto que están protegidas como patrimonio nacional.
  • Foto: Caféteria © Goethe-Institut Madrid
    Como parte de las obras de renovación se dotó a la "Cafetería Berlín" de una terraza, especialmente popular durante los meses de verano. En abril de 2005 se celebró la reapertura con un "Día de Puertas Abiertas".
  • Foto: Institut Heute © Goethe-Institut Madrid
    Hoy el Goethe-Institut se ha preparado, también en su aspecto externo, para una nueva fase del intercambio cultural germano-español. Se trata ahora de sondear la relación entre diversidad e identidad culturales en contextos europeos y globales dentro de una reflexión artística e intelectual. El Premio Príncipe de Asturias compartido con el Instituto Cervantes y otros cuatro institutos culturales europeos, tanto como el Premio Minerva del Círculo de Bellas Artes (ambos en el año 2005), son para el Goethe-Institut Madrid señal y estímulo para proseguir su camino.

(ANTIGUOS) ALUMNOS Y BECARIOS TOMAN LA PALABRA...

El Goethe-Institut me ha quitado 20 años

Durante muchos años mi relación con la cultura alemana se mantuvo entre un gran desconocimiento y un creciente interés por lo que poco a poco que fui descubriendo de su historia, literatura, música, cine o arte.

Mi vida profesional me llevó después al mundo de la cultura y he tenido relación con muchas instituciones y profesionales de la cultura en Alemania. Y sobre todo, con el Goethe-Institut de Madrid que, además de abrirme muchas puertas allí, ha sido un extraordinario colaborador en proyectos como PHotoEspaña o Pública, Encuentros Internacionales de Gestión Cultural.

Y claro, el siguiente paso fue aprender alemán: desde cero y por amor al arte. No me sienta nada mal ser el mayor de mi clase en el Goethe ni el único que no sabe contestar para qué necesita aprender alemán. Y lo mejor ha sido disfrutar de un mes sabático en el Goethe de Hamburgo volviendo a los tiempos de deberes, diccionario, mochila y bicicleta. Sin duda repetiré.

Alberto Fesser
Presidente Fundación Contemporánea

 
Foto: Antonio Pau © privado Un idioma no es sólo un instrumento de comunicación; es todo un modo de concebir y de sentir el mundo. Cuando alguien entra desde su idioma materno en un idioma extranjero, accede a un mundo distinto. Todo resulta diferente. Y esta es la vivencia que yo tengo cada vez que franqueo el umbral del Goethe-Institut Madrid. Aparezco de pronto en un mundo nuevo: un mundo que es más amable, más sereno y más acogedor que el otro del que vengo.

Antonio Pau
Escritor, jurista y traductor, entre otros autores, de Rainer Maria Rilke
Foto: Félix Salazar © privado Como siempre me he intersado por la cultura alemana, era evidente que tenía que aprender alemán para poder comunicarme con esa otra gente y entender realmente cómo piensan los alemanes, lo que quieren decir, qué les hace sentir bien o cómo sufren.

En cierta ocasión, uno de mis estudiantes me preguntó qué universidad europea le podría recomendar. Según mi experiencia, las universidades alemanas son las mejores del mundo, así que le proporcioné información y él presentó su solicitud. Tres meses después me contó, radiante: “¡Félix, me han dado la beca! ¡Voy a vivir un año entero en Alemania!” Los siguientes cuatro meses los pasó aprendiendo algo de alemán, para poder hablar y entender algo al principio de su estancia.

Poco antes de partir volvió a verme. Aún le quedaba una pregunta importante que hacerme, a saber, en qué escuela de idiomas debía matricularse al llegar a Alemania. “Yo te recomiendo el Goethe-Institut. Pero además, tengo otra idea para ti: ¡Échate una novia alemana! Es lo que les aconsejo a todos los que no saben alemán. Lamentablemente, ni un solo estudiante me ha hecho caso jamás…”

Al cabo de dos meses me llamó entusiasmado desde Alemania para contarme que ya tenía una novia alemana. “¡Fantástico!”, contesté. “Eres el único de entre todos mis estudiantes que ha hecho lo adecuado. ¡Estoy muy orgulloso de ti! Ahora verás cómo mejora tu alemán día a día.”

Meses después me encontré con él en Alemania. Le iba bien, pero su relación se había roto. Le pregunté qué había ocurrido. “La cosa fue así: nos encontrábamos varias veces por semana. Íbamos a pasear, al cine, a cenar, etc. Creía haber encontrado una buena interlocutora, pero no fue así. Ella sabía algo de español, y siempre hablábamos en español. Le pregunté si no preferiría hablar conmigo en alemán y me contestó que sí, pero a la hora de la verdad hacía lo contrario. Ella ha aprendido muchísimo español, pero yo de alemán, nada de nada. ¡Ella había tenido la misma idea que tú, Félix, pero al revés! Ha sido un mal negocio…”

Moraleja: una mujer siempre es más inteligente que la suma de dos hombres.

Félix José Salazar Bloise
Profesor titular en Física Aplicada de la Universidad Politécnica Madrid
Foto: José Pascual Marco © privado En fuga irrevocable huye la hora,
Pero aquélla el mejor cálculo cuenta
Que en la lección y estudios nos mejora

(Francisco de Quevedo)
 


Gracias, Goethe-Institut de Madrid, gracias Annikki, porque no sólo aprendo alemán con usted, sino también a amar Alemania y su cultura, gracias a ella mi vida ahora es más plena y rica.

José Pascual Marco Martínez
Director General de Industrias Culturales y del Libro
Foto: Jesús Molina © privado Desde hace dos años estoy estudiando alemán porque trabajo en una empresa alemana. La verdad para mí el alemán es algo más que una herramienta de comunicación. No hay día que no lea algún artículo o que tenga la oreja pegada a la radio. Me encanta hablar, leer, escuchar ... y, aunque prefiero leer cualquier cosa en prensa antes que abrir un libro de gramática, encuentro el idioma alemán fascinante.

Me ha permitido conocer la cultura, más la gente del país y ciudades como Colonia, Münster, Dresden o Berlin. Me gustaría agradeceros todo el esfuerzo y empeño que ponéis, y por hacer tan amenas e interesantes las clases de alemán.

Jesús Molina
Cámara de Comercio Alemana para España
En Septiembre de 2016, hice el curso “Sprache und Kultur” en el Goethe-Institut de Munich. Munich es una bonita ciudad y la Residencia del Instituto es moderna y muy confortable. Se encuentra cerca del centro. En el Goethe, el ambiente es muy agradable y los cursos están bien organizados. Nuestra profesora era exigente pero muy amable.

Mejoré mi alemán y pude hacer nuevas amistades en el curso, en particular dos amigas de China y Suecia. Me interesaron mucho las excursiones y visitas, sobre todo el castillo del rey Luis y su historia.

En resumen, tengo un magnífico recuerdo de mi viaje a Munich.

Laura Verdun
Abogada
Foto: Daniel García Vázquez © privado Trabajo en una empresa alemana, por lo que, a pesar de tener el inglés como idioma de trabajo, decidí aprender alemán para sentirme más integrado en la cultura. Ver que podía tener algunas conversaciones en mis viajes de trabajo a Munich me animó a seguir. Tuve la suerte de recibir una beca para un curso intensivo en Hamburgo, lo que resultó una experiencia muy positiva y un buen empujón en fluidez.

Daniel García Vázquez
Actor en el video corporativo del Goethe-Institut Madrid