Terror  De Caligari a Cuckoo

Filmdossier: Horror © plus3mm

“Llegaron como amigos y se convirtieron en salchichas”, el legendario eslogan de Das deutsche Kettensägenmassaker (1990) de Christoph Schlingensief es un conciso aviso de lo político y grotesco que puede llegar a ser el terror alemán. De películas de vampiros hasta canibalismo y terror zombi, el cine alemán ha abarcado todas las facetas del género desde el inicio de las películas silentes, y ha influido desde muy temprano en las películas de terror de todo el mundo.
 

Estética de lo inquietante

Alemania fue el lugar donde nació el terror. Con El estudiante de Praga (Der Student von Prag, 1913, Stellan Rye), El gabinete del doctor Caligari (Das Cabinet des Dr. Caligari, 1920, Robert Wiene), El Golem (Der Golem, wie er in die Welt kam, 1920, Paul Wegener) y Nosferatu: Una sinfonía el horror (Nosferatu, eine Symphonie des Grauens, 1922, F. W. Murnau), la República de Weimar desarrolló una estética de lo siniestro que permanece hasta nuestros días: espacios distorsionados, sombras marcadas, figuras sonámbulas y un mundo en el que el monstruo no viene de afuera sino de adentro. Este estilo expresionista marcó las películas de monstruos de Universal de Hollywood, así como el terror gótico europeo y el film noir más tarde, e hizo de las aterradoras imágenes alemanas una de las exportaciones más exitosas de la historia temprana del cine.

El silencio después del horror

Sin embargo, el verdadero horror del nacionalsocialismo y de la Segunda Guerra Mundial silenció las terroríficas ficciones en Alemania por mucho tiempo. En el tiempo del nazismo, la fantasía era controlada o reprimida ideológicamente. Después de 1945, el entretenimiento alegre y el cine realista social dominaron en Alemania Occidental durante mucho tiempo. En Alemania Oriental, el terror se consideraba un género occidental. En su lugar, la compañía cinematográfica DEFA apostó por películas antifascistas, realistas o de cuentos de hadas y, en ocasiones, ciencia ficción. El terror siguió siendo un vacío.
 
No fue sino hasta la década de 1970 que el género volvió de manera visible, sobre todo como un movimiento subversivo frente al realismo dominante. No por nada la retrospectiva de la Berlinale de 2025 estuvo dedicada al cine alemán de esa década: películas como la vampírica Jonathan (1970) de Hans W. Geißendörfer o Lady Dracula (1973) de Franz Josef Gottlieb muestran un cine entre la explotación, el cine de autor y un sombrío análisis social. Werner Herzog tendió un puente fundamental para la historia del cine con Nosferatu, vampiro de la noche (Nosferatu: Phantom der Nacht, 1979). Klaus Kinski interpreta al vampiro no como un monstruo glamoroso, sino como una epidemia melancólica, y Herzog cita al conde Orlok de Murnau hasta en sus icónicos gestos: más un homenaje que un remake. Con Isabelle Adjani y Bruno Ganz, así como una producción parcialmente bilingüe, la película ya demuestra la conectividad transnacional de los mitos alemanes sobre el terror, que más tarde retomarán Coppola en Drácula, de Bram Stoker (1992) y Robert Egger con Nosferatu (2024).

Datos curiosos y premios

  • En 2005, El gabinete del doctor Caligari (1920) se incluyó en el Programa Memoria del Mundo de la Unesco, uno de los reconocimientos históricos más importantes para una película de terror.
  • El gabinete del doctor Caligari  es una de las precursoras del “narrador poco confiable”, un principio básico de los giros modernos del terror.
  • El estudiante de Praga (1913) estableció el doppelgänger como un motivo fundacional del género: desde Jekyll y Hyde hasta Nostoros de Jordan Peele.
  • Nosferatu (1922) sobrevivió a pesar de una orden judicial de destrucción, como un verdadero muerto viviente.
  • El nombre de Max Schreck (Schreck = susto) reforzó el mito de que realmente era un vampiro.
  • Nosferatu, vampiro de la noche (1979) de Werner Herzog ganó el Premio Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (Fipresci) en el Festival de Cannes.
  • Para Nosferatu, vampiro de la noche (1979), Werner Herzog hizo que se importaran cerca de 11,000 ratas para el rodaje y que se tiñeran de gris.
  • Lady Dracula (1978) es un ejemplo de una producción alemana occidental de los años setenta que se asemeja mucho al euroterror italiano.
  • Anatomía (2000) convirtió brevemente a Heidelberg en una “universidad del terror” dentro de la cultura popular, un efecto local poco común en Alemania.
  • En Alemania, Staplerfahrer Klaus (2000) también se utilizaba fuera de las salas de cine como película de advertencia no oficial en empresas.
  • La película de Netflix Cielo rojo sangre (2021, Peter Thorwarth) alcanzó el top 10 en varios países y se considera una de las exportaciones del género más exitosas de la era de las plataformas.
En la década de 1980, el terror alemán se deslizó hacia la contracultura. Con Nekromantik (1987) y Nekromantik 2 (1991), Jörg Buttgereit se convirtió en una figura de culto del underground: películas gore de bajo presupuesto sobre amor, deseo y cadáveres, en parte prohibidas pero rehabilitadas más tarde como obras de arte y veneradas en la escena del terror internacional. El propio Buttgereit reconoce al maestro del trash estadounidense John Walters como su ejemplo a seguir.

La reunificación como alegoría del canibalismo

Christoph Schlingensief aborda el género de una manera explícitamente más política: Das deutsche Kettensägenmassaker (1990) no solo es una pieza clave de la historia del cine alemán, sino también una proeza trash y sanguinaria sobre el mito de la reunificación alemana. Inspirada en el clásico de Tobe Hooper La masacre de Texas (The Texas Chain Saw Massacre, 1974) y Psicosis (Psycho, 1960) de Alfred Hitchcock, la película sigue a Clara, una alemana oriental, en su viaje hacia la parte Alemania Oeste, donde la capturan una banda de occidentales sedientos de sangre para convertirla en salchicha. El horror se convierte aquí en sátira nacional y la reunificación en una alegoría del canibalismo. En la década de 1990, Norteamérica se enfocó especialmente en la producción en masa de un subgénero del terror: el terror adolescente (teen horror). Convertidas ahora en clásicos, películas como Jóvenes brujas (The Craft, 1996), Scream 2 (1997), Urban Legend (1998) o Aulas peligrosas (The Faculty, 1998) jugaban con una combinación de terror meta, elementos slasher y terror corporal en el coming-of-age, y encontraron un amplio público, sobre todo entre grupos jóvenes que se sentían representados. Las películas exitosas a menudo sucumbieron a la presión comercial de crear una franquicia. En Alemania, también resaltó especialmente una película de terror universitario: Anatomía (Anatomie, 2000, Stefan Ruzowitzky) convirtió el terror corporal alemán en un éxito cinematográfico, entre otras cosas porque participó la icónica Franka Potente, protagonista de Corre, Lola, corre (Lola rennt). Ella interpreta a una joven estudiante de medicina que es admitida en un exclusivo curso de anatomía en Heidelberg, donde descubre las terroríficas actividades de una sociedad secreta. La película se convirtió en la película en alemán más exitosa del año. En 2003 llegó la continuación Anatomía 2. De inspiración igualmente estadounidense fue la película de terror sobre un asesino en serie Antikörper (2005), de Christian Alvart. La película sigue a un policía de una pequeña ciudad que es trasladado a Berlín para esclarecer una serie de asesinatos, pero que poco a poco va cayendo en las manipuladoras garras del asesino. Muy similar al modelo estadounidense de El silencio de los inocentes (The Silence of the Lambs, 1991), la película no solo llamó la atención dentro del género alemán, sino que sirvió para que su director diera el salto a Hollywood, donde dirigió Caso 39 (Fall 39) en 2009.

Berlín arde, Cannes sangra

Desde La legión de los hombres sin alma (White Zombie, 1932), de Victor Halperin, el subgénero de zombis ha sido una y otra vez un tema políticamente controvertido: De Yo dormí con un fantasma (I Walked with a Zombie, 1943) hasta La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, 1968) de George Romero, en la que los no muertos se vuelven una metáfora de la violencia capitalista y racista. Con Rammbock (2010, Marvin Kren), los zombis corren por el barrio berlinés de Bergmannkiez: un pariente alemán de Exterminio (28 Days Later, 2002) de Danny Boyle. El fin de los tiempos (Endzeit, 2018), de Carolina Hellsgård, continúa por esta línea: dos mujeres jóvenes buscan esperanza en una Alemania destruida, mientras que el Apocalipsis se narra como una road movie y una parábola sobre la supervivencia.
 
En el año 2000, un pequeño éxito de culto del cine de terror alemán llegó a la Riviera Francesa: Staplerfahrer Klaus - Der erste Arbeitstag (Stefan Prehn, Jörg Wagner) estrenada en Cannes, en sus escasos 10 minutos, explica de forma impactante y con mucho gore los peligros que acechan al manejar incorrectamente un montacarga. Formatos como Shocking Shorts (Filmfest München, 1999-2020) convirtieron el cortometraje en un importante semillero del género, también para las jóvenes talentos.

A finales de la década de los 2000, el género de terror estuvo principalmente dominado por películas de vampiros. Empezando con una pequeña película nórdica que rompió récords internacionales e incluso estuvo nominada al Óscar como mejor largometraje internacional: Déjame entrar (Låt den rätte komma in, Thomas Alfredson) narra la amistad entre Oskar, un niño que es acosado por sus compañeros de clase, y Eli, una niña vampira que lo defiende de los abusivos. En 2010 le siguió la adaptación estadounidense menos exitosa Let Me In (Matt Reeves). La exitosa saga de Crepúsculo (2008-2012) también se suma a esta tendencia, que inspiró la película Somos la noche (Wir sind die Nacht, 2010, Dennis Gansel), que presenta a Berlín como el escenario ideal para vampiras sedientas de sangre y triángulos amorosos mortales.

Policía de Brandeburgo vs. ángel vengador

Al mismo tiempo surgió un “nuevo terror alemán” en los festivales, a menudo llamado “terror elevado”. Der Samurai (2014), de Till Kleinert, se estrenó en la Berlinale. La película une el thriller psicológico y queer con un cuento de hadas surreal: un policía de Brandemburgo se encuentra con un ángel vengador con espada. Salvaje (Wild, 2016), de Nicolette Krebitz, estrenada en el Festival de Cine de Sundance, cuenta la historia de una joven que se aleja de la normalidad burguesa hacia una existencia animal: entre el drama, el erotismo y terror de monstruos. El debut de Tilman Singer Luz (2018) también un éxito de festival: una película minimalista sobre demonios con un presupuesto pequeño y que generar terror a través del ritmo, el diseño de sonido y la atmósfera retrofuturista.

En el espacio germanoparlante, además, se ha desarrollado una especial cercanía al terror folclórico alpino. La duodécima noche (Hagazussa, 2016) de Lukas Feigelfeld, así como El baño del diablo (Des Teufels Bad) de Veronika Franz y Severin Fiala, escenifican el terror corporal como historias de violencia: en el centro se encuentran mujeres cuyo deterioro físico y psicológico está marcado por estructuras de poder patriarcales, obligaciones religiosas y aislamiento social. Más moderna pero no por eso menos aterradora es Cuckoo (2024), una película de horror alpino de Tilman Singer. Con una producción internacional y con Hunter Schafer en el papel protagónico, la película traslada lo siniestro a un mundo alpino aparentemente idílico, pero que resulta ser más un sistema paranoico. Singer hace que el terror alemán sea compatible a nivel mundial, no mediante la imitación de los patrones estadounidenses, sino con un lenguaje visual original que combina el miedo corporal, el humor surrealista y el camp.

Un cine de sombras y cuerpos

En el drama social y el terror se mueve Pelikanblut (2019), de Kathrin Gebbes: Nina Hoss, madre soltera y ganadera, adopta a una niña que cada vez actúa de manera más demoniaca. Una mezcla entre La Profecía (The Omen, 1976) y Systemsprenger (2019), la película aborda los temas de la maternidad, la alienación y el aislamiento social con elementos del terror. De manera similar, Schlaf (2020), de Michael Venus, traslada el terror a lo aparentemente conocido; se aleja del monstruo externo y se acerca a los abismos familiares, las fracturas mentales y la cuestión de cómo el miedo y el trauma se perpetúan como una herencia invisible.

A pesar de incontables éxitos, las películas de género siguen enfrentando dificultades con el financiamiento en Alemania, en parte a causa de la estrecha relación entre las ayudas al cine y las emisoras públicas, cuyo gremio considera que los temas sombríos son “imposibles de transmitir”. Sería deseable que, en el futuro, el panorama alemán se atreviera más y diera una oportunidad a los temas y cineastas que se apasionan por este género.

De Caligari a Cuckoo se observa un hilo conductor: rara vez el cine alemán se trata solo de emociones fuertes. Es un cine de sombras y cuerpos, de alegorías políticas y de grotescas exageraciones; un género en el que las historias reprimidas vuelven a aparecer, a veces como vampiros, a veces como asesinos en serie, a veces como el sistema. El hecho de que hoy en día las películas de terror reconocidas internacionalmente provengan de Alemania no es solamente una tendencia, sino un regreso a las raíces: lo siniestro ha formado parte de la historia del cine desde el principio.

Éxitos de taquilla

  • Anatomía (2000, Stefan Ruzowitzky) – aprox. 2 millones de entradas vendidas
  • Somos la noche (2010, Dennis Gansel) – aprox. 500,000 entradas vendidas
  • 205 La habitación del miedo (Zimmer 205 – Traust du dich rein?, 2011, Rainer Matsutani) – aprox. 400,000 entradas vendidas
  • El monstruo de St. Pauli (Der goldene Handschuh, 2019, Fatih Akın) – aprox. 200,000 entradas vendidas
  • Cuckoo (2024, Tilman Singer) – aprox. 150,000 entradas vendidas
  • Rammbock: Belin Undead (2010, Marvin Kren) – aprox. 100,000 entradas vendidas
  • Cielo rojo sangre (2021, Peter Thorwarth), éxito de streaming – más de 50 millones de hogares en todo el mundo en las primeras cuatro semanas (Netflix)

Streaming en América del Norte (2025)

  • El gabinete del Dr. Caligari (1920) – Criterion Channel, Archive.org
  • Nosferatu (1922) – Criterion Channel, Archive.org
  • Vampyr (1932) – Max (HBO-Plattform, Lizenz)
  • Nosferatu: Phantom der Nacht (1979) – Criterion Channel
  • Das deutsche Kettensägenmassaker (1990) – Filmgalerie 451 (VOD/DVD)
  • Anatomie (2000) – Amazon/Apple VOD
  • Der Samurai (2014) – Shudder, Kanopy
  • Wild (2016) – MUBI / Festival-VOD
  • Ich seh, Ich seh (2014, AT/DE) – Hulu, Shudder
  • Hagazussa (2017) – Amazon Prime Video (US) / MVOD
  • Luz (2018) – Shudder, AMC+, MUBI, Philo 
  • Der goldene Handschuh (2019) – MUBI, Amazon/Apple VOD
  • Pelikanblut (2019) – MUBI/ AMC+ / Shudder
  • Schlaf (2020) – Shudder
  • Blood Red Sky (2021) – Netflix 
  • Cuckoo (2024) – Hulu / Disney+ / Apple/Amazon
  • Rammbock: Berlin Undead (2010) – Apple TV , Amazon Video
  • Endzeit (2018) – VOD Apple TV
  • Das Teufelsbad (2024, AT/DE) – VOD
  • Delicious (2025) – Netflix 

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