Ley de Cadenas de Suministro Las empresas deben asumir su responsabilidad

La globalización fue la palabra de moda en la década de 1980: en ese momento, las corporaciones internacionales comenzaron a reubicar grandes partes de su producción en el extranjero para ahorrar costos. Hoy en día, las 50 corporaciones más grandes del mundo llevan a cabo alrededor del 94 por ciento de sus actividades en las cadenas de suministro. Foto (detalle): © Adobe

Para muchos trabajadores fuera de Europa, trabajar para un proveedor de empresas alemanas significa sufrir explotación, salarios bajos y el incumplimiento de los derechos laborales. A partir de 2023, una nueva ley castigará las violaciones de los derechos humanos en las cadenas de suministro alemanas, pero ¿podrá realmente provocar un cambio?

Muhammad Hanif es una de las innumerables personas que han trabajado en algún lugar del mundo en las cadenas de suministro de las empresas alemanas. Fue costurero en la fábrica de Ali Enterprises en Pakistán, que producía jeans para la tienda de descuento de textiles KiK. El 11 de septiembre de 2012, el edificio explotó y se quemó. Logró sobrevivir gracias a que él y otros compañeros de trabajo arrancaron el aire acondicionado de la pared y salieron por el agujero. 258 personas murieron. Los afectados demandaron a KiK en Alemania, hicieron a la compañía corresponsable de las muchas muertes. Pero la cuestión de si una empresa alemana puede ser considerada responsable del incumplimiento de las obligaciones de diligencia debida en materia de derechos humanos por parte de un proveedor quedó legalmente sin respuesta: más tarde, los jueces suspendieron el procedimiento porque había prescrito.

Nueve años después, la situación es diferente, la cuestión se ha aclarado al menos hasta cierto punto: en el futuro, las empresas alemanas tendrán que asumir la responsabilidad conjunta de la observancia de los derechos humanos por parte de sus proveedores. Después de años de debate, el gobierno alemán aprobó una Ley de Cadenas de Suministro, en el verano de 2021, que aborda la violación de los derechos humanos en la producción de bienes o insumos para productos “Made in Germany”. Se aplicará a partir de 2023 para empresas con más de 3.000 empleados y, un año después, también para empresas con más de 1.000 empleados. De esta manera, los políticos alemanes quieren prevenir violaciones graves de los derechos humanos, como el trabajo infantil y los trabajos forzados, contribuir a condiciones de trabajo más seguras y apoyar la organización sindical de los trabajadores. El clima social ha cambiado: manifestación a favor de una Ley de Cadenas de Suministro en septiembre de 2020 frente a la Cancillería Federal. El clima social ha cambiado: manifestación a favor de una Ley de Cadenas de Suministro en septiembre de 2020 frente a la Cancillería Federal. | Foto (detalle): © picture alliance/dpa/Kay Nietfeld Otros estados habían responsabilizado previamente a las empresas por sus cadenas de suministro, incluidos el Reino Unido, Francia, los Países Bajos, Australia y el estado estadounidense de California. Estaban reaccionando a las quejas dentro de la división global del trabajo, que resultan del hecho de que las corporaciones hayan dividido cada vez más sus negocios en cadenas de valor desde la década de 1980. Las propias corporaciones se centran en las áreas con los márgenes de beneficio más altos, como la investigación y el desarrollo o el marketing, mientras que a veces incluso dejan que las cadenas de suministro se hagan cargo del total de las subcontrataciones necesarias para la producción. “Mejor ir más al este, para que menos nos cueste”, gustaban de rimar los compradores de las empresas. 

Los salarios no bastan ni para cubrir las necesidades básicas

Hoy en día, las 50 corporaciones más grandes del mundo realizan el 94 por ciento de sus actividades a través de cadenas de suministro subcontratadas, lo cual resulta un estupendo negocio para los empresarios: desde 1980 hasta el comienzo de la pandemia, las ganancias de las corporaciones transfronterizas se habían más que duplicado en promedio, en gran parte debido a esta división del trabajo. Porque en el Sur global, los salarios son más bajos, al igual que los estándares ambientales y sociales. Por lo tanto, las empresas de Europa han subcontratado a gran escala aquellas instalaciones de producción para las que se necesitan muchas personas o donde se genera mucho CO2.

Las empresas y los trabajadores de los países de bajos salarios también se han beneficiado del desarrollo. Pero es obvio que muchos de los que trabajan a lo largo de las cadenas de suministro ramificadas, como costureras, mineros o recolectores, permanecen en la pobreza. Incluso las violaciones más graves de los derechos humanos siguen siendo comunes en las cadenas de suministro, como el trabajo infantil en el cultivo de cacao en África Occidental o el trabajo forzado en la producción de algodón en China. Y muchas de las personas que trabajan en las cadenas de suministro reciben un salario con el que no pueden cubrir ni sus necesidades más básicas.

La responsabilidad sería principalmente de los gobiernos de los países en los que se pagan salarios bajos. Pero no quieren o no pueden actuar porque temen perder negocios y trabajos. Los países industrializados, por otro lado, confiaron durante décadas en que las empresas abordarían los problemas por sí mismas y de manera voluntaria. Algunas empresas sí actuaron, pero en general el enfoque fracasó miserablemente. En Alemania, ni siquiera una de cada cinco empresas encuestadas recientemente cumplió con las obligaciones de diligencia debida en materia de derechos humanos por parte de sus proveedores. Las violaciones de los derechos humanos, como el trabajo infantil y los trabajos forzados, siguen siendo comunes en muchas cadenas de suministro: niños trabajan en una mina de cobalto en el Congo. El cobalto se utiliza, entre otras cosas, para producir baterías para teléfonos inteligentes y automóviles eléctricos. Las violaciones de los derechos humanos, como el trabajo infantil y los trabajos forzados, siguen siendo comunes en muchas cadenas de suministro: niños trabajan en una mina de cobalto en el Congo. El cobalto se utiliza, entre otras cosas, para producir baterías para teléfonos inteligentes y automóviles eléctricos. | Foto (detalle): © picture alliance / dpa / Thomas Coombes

Un paso temeroso, pero importante

A primera vista, la ley alemana parece temerosa. Eventualmente, sólo una de cada mil empresas estará cubierta, si se toma en cuenta que hay un total de aproximadamente 4,800 compañías con suficientes empleados. Los riesgos no corresponden automáticamente al tamaño de una empresa: incluso las empresas más pequeñas pueden estar involucradas en negocios riesgosos con violaciones de derechos humanos.

Además, de acuerdo con la ley, en el futuro las empresas sólo deberán identificar los riesgos de sus proveedores directos, y no los de los proveedores indirectos, es decir, los proveedores de los proveedores. Esto puede tener algún efecto en algunas industrias, como las marcas de moda que compran directamente en fábricas de costura en Asia. Pero tiene poco sentido cuando los proveedores directos tienen su sede en Alemania, como suele ser el caso en la industria automotriz. 
 
De acuerdo con la Ley de Cadenas de Suministro, las empresas solo tienen que tomar medidas respecto a sus proveedores indirectos si se enteran que se han presentado problemas de derechos humanos en sus cadenas de suministro. Será interesante ver cuándo se aplica esta ley. Presumiblemente, algún día los tribunales en Alemania tendrán que aclararlo. El impacto hubiera sido mayor si la ley, como lo previó originalmente el ministro de Ayuda al Desarrollo Gerd Müller (CSU), hubiera establecido la responsabilidad civil por violaciones de derechos humanos, como se prevé en la Ley de Cadenas de Suministro en Francia. Pero esta idea fue descartada después de la presión masiva de la mayoría de las empresas. Por lo tanto, los afectados por violaciones de derechos humanos en las cadenas de suministro de las empresas locales sólo podrán demandar ante los tribunales alemanes en virtud de la ley de su propio país de origen. Esto hace que las cosas sean complicadas y consuman mucho tiempo, por lo que casi nunca ha sucedido hasta ahora. Sin embargo, en el futuro, las organizaciones no gubernamentales y los sindicatos podrán demandar en nombre de los afectados; por lo menos esto es un progreso. Además, una autoridad verificará si las empresas cumplen con sus obligaciones, para lo cual también puede obtener los documentos necesarios de las empresas. Si éstas incumplen sus obligaciones, las autoridades podrán imponerles multas o excluirlas de los contratos públicos. 
 
La nueva ley sólo cubre los aspectos ambientales si están relacionados con violaciones de derechos humanos. Este puede ser el caso, por ejemplo, si los empleados manejan productos químicos tóxicos y, como resultado, sufren daños a su salud. Además, la ley se aplica a las violaciones de dos acuerdos internacionales específicos sobre el medio ambiente y la salud: el Convenio de Minamata sobre el Mercurio y el Convenio de Estocolmo sobre los contaminantes orgánicos persistentes (COP). Sin embargo, los políticos han dejado fuera de la Ley de Cadena de Suministro riesgos como la extinción de especies, la destrucción a gran escala de bosques o suelos, así como el calentamiento global, por lo que las organizaciones ambientales se sintieron extremadamente decepcionadas.

El hecho de que esta ley se haya promulgado también se debe a un nuevo clima social en Alemania. Nueve de cada diez alemanes quieren que las empresas tomen en cuenta los derechos humanos al hacer negocios en el extranjero. Escándalos como el colapso de la fábrica textil Rana Plaza en Bangladesh o el incendio en la fábrica Ali Enterprises han contribuido a la toma de conciencia, también personas como Muhammad Hanif, que han informado sobre lo peligroso que puede ser trabajar en las cadenas de suministro de las empresas alemanas. Según el gobierno paquistaní, la industria textil es la industria más importante del país, produce casi el 60 por ciento de las exportaciones del país: trabajadores de una fábrica de ropa en Karachi en 2020. Según el gobierno paquistaní, la industria textil es la industria más importante del país, produce casi el 60 por ciento de las exportaciones del país: trabajadores de una fábrica de ropa en Karachi en 2020. | Foto (detalle): © picture alliance / Xinhua News Agency / Stringer

También le puede interesar

Failed to retrieve recommended articles. Please try again.