El piano de los pobres El acordeón une a América Latina

Pocos instrumentos musicales representan la globalización mejor que el acordeón, que ha recorrido medio mundo y dado origen a distintos géneros musicales. Un recuento de los caminos del acordeón en Latinoamérica.

El acordeón, que alguna vez fue llamado “el piano de los pobres”, ha acompañado desde hace más de dos siglos las alegrías y las penas de gente en todo el planeta. Sin este instrumento compuesto de un fuelle y dos cajas de madera o plástico, no podríamos disfrutar géneros tan variados como la chanson francesa, el tango argentino, la cueca chilena, las canciones napolitanas o la jota aragonesa. A través del acordeón, músicas tan distantes y distintas como el vallenato colombiano, el vals peruano, la música norteña mexicana o la polka alemana se convierten en músicas hermanas.

Muy pocos otros instrumentos musicales han sido tan flexibles y adaptables como el acordeón, el cual, a pesar de haber soportado innumerables modificaciones físicas durante su historia, sigue manteniendo su espíritu particular. Y como veremos, la historia del acordeón no ha finalizado. A continuación, un recuento musical por los caminos que el acordeón ha recorrido en Latinoamérica.

Argentina

Si bien la música argentina más popular en todo el mundo, el tango, está vinculada esencialmente al bandoneón (un primo del acordeón), también existen expresiones musicales en distintas provincias argentinas que usan el acordeón. El chamamé, música típica de la provincia argentina de Corrientes, existe desde hace más de dos siglos. Chango Spasiuk es uno de los exponentes más reconocidos del chamamé y de su empleo del acordeón.
 
Chango Spasiuk: “En tu ventana”

Brasil

Géneros músicales como la samba o la bossanova –para los cuales el acordeón suele ser ajeno–, han hecho famoso el espíritu musical brasileño en todo el mundo. Nuevos músicos han adaptado la tradición musical del Brasil a la sonoridad del acordeón. Cícero es uno de ellos.
 
Cícero: “Tempo de Pipa”

Chile

La cueca, expresión musical tradicional en Chile, tiene herencias árabes, gitanas y españolas y locales chilenas. La cueca se baila, canta y renueva a través de las reuniones y bailes a lo largo de todo el país. Y es impensable escucharla sin un acordeón. Destacamos como intérprete a la cantante Pascuala Ilabaca. Si bien Ilabaca nació en España, desde muy temprano ha vivido en Chile, donde se se ha nutrido del espíritu de la cueca a través de viajes, encuentros y canciones.
 
Pascuala Ilabaca y Fauna: “Cueca Triste”

Colombia

El vallenato actual, música típica del norte caribeño colombiano, no se puede concebir sin un acordeón. El vallenato posee una popularidad inmensa en todo el país. Ha narrado la historia colombiana del último siglo, y tiene un lugar privilegiado no solo entre la música del país, sino también en su literatura, por ejemplo en las obras de Gabriel García Márquez. Un músico que vive en los corazones de muchos colombianos es Andrés Landero (1932-2000). A través de su obra, Landero dejó una huella sonora que se aprecia en todo continente latinoamericano.
 
Andrés Landero: “La muerte de Eduardo Lora”

México

En México, el acordeón ha acompañado desde la música norteña y de mariachis hasta al rock, pop, hip hop e incluso la música electrónica. Tiene héroes en Monterrey, Tijuana o en la capital mexicana, el llamado “DF”. Los invitamos a escuchar al Colectivo Nortec, proveniente de Tijuana, en la frontera estadounidense, y popular gracias a proyectos musicales como Bostich, Fussible, Hiperboreal o Clorofila. En sus obras, el Colectivo Nortec acoplar los sonidos de la música norteña y el acordeón con bases de la música electrónica.
 
Nortec Collective/Bostich+Fussible: “The Clap”

Panamá

En este país centroamericano existe una expresión musical que comparte raíces con el vallenato de Colombia (país del cual Panamá formó parte hasta 1903). Se la conoce como “típico”, y recoge influencias caribeñas y mestizas. La base del típico es el acordeón. Sus intérpretes están repartidos por todo el país, y tienen seguidores en varios países del continente. Nuestro recomendado esta vez es el famoso músico panameño Victorio Vergara.
 
Victorio Vergara: “La hierba buena”

Paraguay

Este país suramericano, que acepta dos lenguas como oficiales (español y guaraní), también aprecia al acordeón. Los motivos son interesantes: al menos un 25% de los paraguayos tiene ancestros alemanes. Si bien la música paraguaya más popular es la interpretada con el arpa, también existen artistas que han usado el acordeón como base de su música. Así por ejemplo Quemil Yambay y su grupo Los Alfonsinos, durante más de cincuenta años.
 
Quemil Yambay y Los Alfonsinos

Perú

En Perú, el acordeón ha acompañado expresiones musicales como el huayno, el vals criollo o la marinera. Siendo un país con herencia indígena, africana y además europea, no es de extrañar que el acordeón también se haya hecho peruano. Se puede escuchar en distintos rincones del país. Expresa arraigo, costumbre, pero también proyección. Los Campesinos, un grupo legendario de Cusco, ha usado el acordeón por décadas para darnos obras tan sencillas y directas como esta:
 
Los Campesinos: “Esquinita linda”

Uruguay

El acordeón llegó a este este país del sur latinoamericano en el siglo XIX. No solo ha gozado de popularidad en la capital uruguaya, Montevideo. También es posible encontrar su presencia en territorios rurales. El acordeón ha acompañado danzas campesinas como el pericón, el cielito, la media caña, la polca, la ranchera, el vals criollo y el carangueijo. Igualmente, en la ciudad de Salto se celebra un encuentro anual de acordeonistas, en el que se congregan alrededor de cien intérpretes. Aquí un recuerdo de una de estas de estas reuniones.
 
El acordeón en Uruguay

Venezuela

Al popular joropo venezolano se lo asocia ante todo con tres instrumentos: el arpa, el cuatro y las maracas. Pero ha sido también visitado por el “piano de los pobres”. En el oriente de Venezuela, en el estado Sucre, es común escuchar acordeones en canciones que narran sobre los amores y las penas de campesinos y obreros. En otros lugares, el instrumento se modifica para obtener nuevas sonoridades y para responder a las necesidades de los intérpretes. Y al final, nadie puede quedarse sentado ante sonidos como estos:
 
Lucrecio García: “Golpe de arpa con estribillo”

Agradecimientos: Fernando Mujica (Chile), Antonio Brindicci (Colombia), Camilo Navarro (Panamá), Alejandro Cornejo (Perú), Horacio Nigro (Uruguay), Kelvin Malavé (Venezuela)