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Novelas y cuentos
Gabriel Mamani Magne

Gabriel Mamani Magne
Gabriel Mamani Magne | Foto: © Ignacio Mamani Magne

Gabriel Mamani Magne nació en La Paz, Bolivia, en 1987. Publicó la novela Seúl, São Paulo (Premio Nacional de Novela 2019), además de numerosos textos breves, entre los que destaca el relato «Por ahora soy el invierno» (Premio de Literatura Franz Tamayo 2018). Hizo una maestría en Literatura Comparada en la Universidad Federal de Río de Janeiro, Brasil. Ha sido ganador, entre otros, del Premio Eduardo Abaroa en la categoría de periodismo cultural (2015) y del Concurso de Cuento Adela Zamudio (2012).

¿Te consideras parte de una generación de escritores -en Bolivia y/o más allá de las fronteras?

No me considero parte de una generación de escritores, pero sí de una generación a secas. Nacimos a finales de los ochenta, fuimos niños en los noventa y nuestra adolescencia transcurrió a inicios del nuevo siglo. No pasamos de los treintaidós años y ya hemos experimentado cinco décadas diferentes. Todo eso ha dejado secuelas, ha determinado nuestra forma de ver el mundo. Por ejemplo, durante mi niñez, en el auge del neoliberalismo, nunca nadie, ni en el colegio ni en casa, me habló de la importancia del arte y la literatura, de la diversidad, de la tolerancia, de la necesidad de una descolonización verdadera, de la defensa de derechos. ¿Qué clase de adultos va a tener un país cuyos niños crecieron creyendo que ser racista estaba bien? Desde esa infancia los nacidos a finales de los ochenta hacemos lo que hacemos: escribir novelas, lustrar zapatos, trabajar en una oficina, hacer cirugías, conducir minibuses, etc.

¿Tienes un método de trabajo en tu creación al que te ciñes con entusiasmo, o todo lo contrario?

Me gusta ir de a poco. Pienso mucho en el tema de lo que quiero escribir. También investigo bastante. Si hay un tema que me entusiasma mucho, guardo la emoción y me dedico a tomar notas y organizar las ideas por al menos un mes. Luego de eso, una vez que ya he reunido el material suficiente (datos, imágenes, fantasías, sensibilidades, etc.) me dedico a escribir. Por lo general, cuando se trata de un proyecto personal, trabajo tres horas al día. Casi siempre lo hago por la mañana y en total silencio.

¿Literariamente, qué has hecho hasta ahora y qué te falta hacia adelante? 

Tengo dos libros publicados. El último de ellos es Seúl, São Paulo, una novela sobre adolescencia y migración que ganó el Premio Nacional de Novela, el más importante de Bolivia. También tengo varias crónicas sobre mi experiencia como becario en Brasil, además de un libro de cuentos inédito. Mi primer texto publicado salió en 2010, por lo que ya son diez años que llevo metido en el mundo de la escritura. Ha sido un camino duro y largo, lleno de aprendizaje. ¿Qué me falta hacia adelante? Mucho. Hay tanto por contar. Justo acabo de leer Quemar los días, la autobiografía de James Salter, y me doy cuenta de que hasta a las vidas más ricas e intensas les ha faltado tiempo para contar lo importante.   

 

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