Imágenes de la frustración Perdiendo el tiempo en la gran ciudad

En una ciudad como Bogotá, hay mil y una formas de perder cada día tiempo valioso. Cada una de ellas es causa de estrés y desesperación para los ciudadanos.

Nuestras vidas son cada vez más veloces. La telefonía celular, la revolución digital, el omnipresente Facebook: a medida que aumenta nuestro nivel de conexión con personas en el mundo entero, aumenta también la obligación de comunicarnos más rápidamente con ellas.

Paradójicamente, en muchas ciudades modernas, el aumento de la velocidad de la comunicación es paralelo al deterioro de la calidad de vida a causa de la pérdida de tiempo. Según estudios, los habitantes de una ciudad como Bogotá pierden en promedio dos horas cada día transportándose de un lugar a otro o simplemente haciendo filas. Pero se trata, claro está, de un fenómeno global, causado por una planeación urbana inadecuada, falta de conciencia civil, desorden del transporte público y la poca flexibilidad horaria de la mayoría de trabajos.

Sin duda hay alternativas, como el uso de la bicicleta. Pero eso implica aceptar que llevar una vida agradable quizá no signifique ir más rápido, sino todo lo contrario: más lentamente. ¿Estamos dispuestos a hacerlo?