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Entrevista con Anatol Schuster
"La capacidad de reír, pero también de soportar la pesadez"

Entrevista con Anatol Schuster

"Hola, ¿alguno de ustedes sabe cómo consigo un arma?" La sobreviviente del Holocausto, la Sra. Stern, siente que ya vivió lo suficiente y desea "romper filas", para lo que prueba distintos métodos. Al mismo tiempo, disfruta al máximo de su vida berlinesa y celebra por las noches con su nieta. Es precisamente esta mezcla de ganas de vivir y anhelo de morir lo que  hace que  la nueva película  de Anatol Schuster “La sra. Stern quiere morir” sea una aproximación humorística, pero al mismo tiempo muy sutil sobre el Holocausto. Hablamos con Anatol durante la Semana de Cine Alemán en la Ciudad de México.

A diferencia de Frau Stern, la actriz principal Ahuva Sommerfeld murió este año a la edad de 81 años poco después del estreno de la película.
 

De Anastasia Parinow
 
GI: La concepción y el proceso de rodaje de tu segundo largometraje, Frau Stern, no siguió exactamente el camino convencional, ¿cómo se produjo?
 
Anatol: Para mí, la película fue una experiencia especial porque empezó de una manera completamente diferente de lo normal: usualmente tienes un tema, lo investigas y luego buscas a la gente y los lugares, y aquí fue exactamente al revés. No elegí el tema de la película, él vino a mí. El encuentro con Ahuva Sommerfeld tuvo un fuerte impacto en mí. Muchas cosas se unieron: Por un lado, habían temas que me han ocupado durante mucho tiempo, pero por otro lado, por supuesto, también estaba la historia de una mujer judía que vivía en Berlín y que sobrevivió al Holocausto - eso resultó nuevo para mí.
 
GI: ¿Cómo fue el proceso de escribir el guión? ¿Cuánto de Ahuva Sommerfeld hay en Frau Stern?
 
Anatol: Cuando le conté sobre mi idea, platicamos a detalle y ella me habló mucho de sí misma. Desde el principio ella fue muy curiosa y abierta. Cuando terminé el guion ella hizo muchas observaciones. Tuvimos que ponernos de acuerdo en dos sentidos: Por un lado, tuvo que aprender a entender el tono de la película porque nunca antes había leído un guion y no sabía cuál era el ritmo. Al principio Ahuva no entendía el humor que había en el guion, ella tenía la falsa imagen de la señora Stern como una mujer frustrada que tomaba, fumaba y hablaba de la muerte todo el tiempo. También fuimos haciendo pequeños ajustes. Por ejemplo, el guion decía que la Sra. Stern toma cerveza, y Ahuva dijo inmediatamente: "Yo no tomo cerveza, yo tomo vino". Con todo gusto adapté estos detalles a ella. Todo sucedió muy rápido, y ambos trabajamos siempre con mucha disposición para lograrlo.
 
GI: Los diálogos parecen muy auténticos, lo que se debe en gran medida al lenguaje y al acento de la Sra. Stern. ¿Recurriste a la improvisación durante el rodaje?
 
Anatol: No, no hubo improvisación, hubo un guion fijo. Pero acordamos que ella podría usar sus propias palabras. También se puede ver en la película que la Sra. Stern es extremadamente ordenada: ella plancha, limpia, aspira. Y asi era también Ahuva en la vida real. Lo que me sorprendió enormemente fue que se preparó increíblemente bien para los días de rodaje, realmente aprendía sus diálogos y siempre los tenía listos. Ni siquiera se le olvidaban partes del texto, lo cual en mi experiencia no suele ser común en actrices y actores. Nuestro acuerdo desde el principio fue que ella no aprendería las palabras de memoria, sino como ella quisiera decirlo.
 
GI: Ahuva Sommerfeld nunca había actuado antes. ¿Se atrevió directamente a participar de la película? En una plática con el público mencionaste que al principio ella se rehusaba a cantar.
 
Anatol: Tenía mucha curiosidad por aprender cosas nuevas. Lo que es una gran cualidad, por lo que pensé que ella podría ser la protagonista. También vivía sola, estaba muy ocupada consigo misma y anhelaba un intercambio activo de ideas. Ahuva era una mujer de principios, y estaba realmente convencidad de no poder cantar. Primero se resistió, luego acordamos que si cantaba sería su canción favorita Summertime de Billie Holiday. Lo que finalmente se convirtió en uno de esos momentos mágicos en el cine que tienen algo irrecuperable. Eso fue más allá de todas las expectativas, nunca se planeó que se convertiría en una toma tan larga. Para mí, algo pasó frente a la cámara, un momento en el que se vio reflejada toda una vida, más allá del lenguaje. Lacan lo llama lo real, eso es lo que trasciende el lenguaje, donde nos quedamos sin habla. Y justamente eso fue ese momento para mí.
 
GI: También es una película que presenta las relaciones intergeneracionales de una manera positiva. Contrasta el anhelo de muerte con la aparente diametralmente posicionada juventud berlinesa que vive en el despreocupado aquí y ahora. ¿Cómo encaja todo esto?
 
Anatol: Claro que la Sra. Stern ha experimentado muchas cosas que Elli, su nieta, no ha experimentado. Elli parece tener una vida libre y hedonista, pero hay un aspecto en el cual las dos son muy similares: La capacidad de dejarse caer en la vida sin miedo a no ser atrapadas. Además, la relación entre la abuela y la nieta es más libre en la forma en que se tratan y no está tan marcada por la educación y la responsabilidad, sino por la confianza, el amor y la  aceptación  de  la  otra persona.
 
GI: Me conmovió especialmente la escena en la que la Sra. Stern quiere comprar marihuana para su nieta y le explica al traficante enojado que no puede esperar porque su "tesorito" está triste. Tenía que pensar en el amor incondicional de mi abuela por mí. ¿También tienes una relación tan íntima con tus abuelos?
 
Anatol: Sí, tengo una relación especial con mi abuelo. Y es por mi experiencia que creo que, en este contexto generacional, se puede construir una relación diferente y más profunda que entre padres e hijos. Pero no puedo reducir las cosas que pasan en la película a un solo hecho. Me gusta tener una buena porción de caos cuando escribo; lo escribí y me sentí bien. Pero lo más hermoso fue que Ahuva lo entendió tan bien que me di cuenta: ¡Funciona! Básicamente, escribí sobre la relación de Ahuva con su nieta, pero también experimenté algo similar con mi abuelo; él simplemente tomó parte y se enteró de cosas en mi vida que mis padres habrían condenado. Y siempre me ha encantado eso.
 
GI: Al principio, yo temía que tu película fuera común o hasta de mal gusto, porque hoy en día es difícil ser original y respetuoso con un tema de tal magnitud y que hasido tratado tantas veces. Me sorprendió positivamente, pero la película rompe con todas las expectativas que se tiene de una película sobre el Holocausto.
 
Anatol: Lo que me sorprende de las películas alemanas recientes sobre el Holocausto es que en su mayoría cuentan historias excepcionales: Se trata de personas que se resistieron o ayudaron. Se ha establecido un consenso sobre lo que era malo y lo que es bueno, y eso es lo que se quiere mostrar, el lado “bueno” de lo que sucedió. Y creo que ese es un camino equivocado. No hay justificación para eso y tampoco hay nada bueno sobre este asunto, simplemente sucedió algo malo. Hay algunos enfoques cinematográficos muy atrevidos, pero para mí la mayoría se alejan de la ficción; son enfoques documentales o ensayísticos. Por ejemplo, Noche y niebla de Alain Resnais de 1956, una ensayo cinematográfico en el que no se ve el Holocausto, sino sólo hierbas y prados, muestra el antiguo emplazamiento de un campo de concentración. Esta película ya deja claro que no se puede mostrar el horror. O Shoa, el documental de diez horas de Claude Lanzmann de 1985, que tampoco muestra el Holocausto. Sólo deja que la gente hable hasta que se transmita el horror de las palabras. Es un enfoque valiente y adecuado. Pero no creí que pudiera hacerlo, fue hecho por alguien que lo experimentó de manera muy diferente. Ahuva me ha dado otra perspectiva. Como alemán, no podía haberme atrevido a escribir un guion sobre una mujer que sobrevivió al Holocausto, que bromeaba sobre eso y que quería morir, pero Ahuva me inspiró para que le diera esa otra mirada.
 
GI: El título español de la película es La Señora Stern quiere morir, mientras que el título orginal es solo Señora Stern (Stern significa estrella en alemán, N. de la R.). Esto condujo a una falta de comprensión en algunas pláticas con el público. ¿Hasta qué punto el título original alemán refleja el significado de la película para ti?
 
Anatol: Además del significado del nombre Stern, que por supuesto se refiere a un origen judío e incluso se convirtió en el epítome de la estigmatización por parte de la estrella judía y por lo tanto está cargado de un gran significado histórico, el título tiene un simbolismo muy bello: Por un lado, la estrella es un símbolo de la vida - la estrella de la vida. Por otro lado, la gente habla de los difuntos que todavía brillan sobre nosotros, a quienes nos dirigimos y a quienes recordamos cuando miramos a las estrellas. Creo que es un título muy apropiado para una película sobre la vida y la muerte.
 
GI: A pesar del humor predominante, hay pasajes que son muy melancólicos, por ejemplo la Sra. Stern como única sobreviviente en su familia siente la vida supuestamente "regalada" como una carga.
 
Anatol: Sí, la película oscila entre los extremos, entre la alegría de vivir y el anhelo de muerte, entre la belleza de la vida, pero también la carga. Considero que estos dos extremos reflejan la paradoja de la vida por excelencia: Que no hay una actitud clara ante la vida, sino que la actitud refleja la conciencia que se tiene de la existencia de ambos extremos, y que éstos pueden estar juntos y pueden alternar abruptamente. Esto es precisamente lo que constituye la gran sabiduría de la vida de la Sra. Stern, que consigue llevar dentro de sí ambas cosas: pesadez y responsabilidad, unidas al amor por la libertad y la alegría. La capacidad de reír, pero también de soportar la pesadez.
 
GI: Un punto central y crítico de la película es la visita de la señora Stern al talkshow "Sternstunde", donde sus orígenes judíos son explotados de una manera muy pseudoparticipativa (como se puede observar a menudo en la televisión alemana). ¿Cómo logra la Sra. Stern sacar fuerzas de esto?
 
Anatol: El programa de televisión es un punto de inflexión importante para la señora Stern y su actitud. Hasta entonces ella habla sobre el deseo de morir, busca varias maneras de llevarlo a cabo, y fracasa en sus intentos de abandonar la vida. En el programa de televisión se enfrenta a su pasado, que sin embargo es mediatizado y utilizado. Pero la Sra. Stern no se deja utilizar ni corromper. Por un lado, es un golpe liberador, una decisión de no dejar que se apropien de ella y de su historia. Por otro lado, la situación le muestra lo preciosos que son los momentos restantes y lo valiosa que es la familia que la rodea. Así que deja el programa y se va a casa y se decide por la vida.
 
La Sra. Stern quiere morir: tragicomedia, Alemania 2019, de Anatol Schuster, con Ahuva Sommerfeld, Kara Schröder, Nirit Sommerfeld, Pit Bukowski.


Traducción: Anastasia Parinow / María Luisa Cuervo
 

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