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DE CAMINO A LA FERIA DEL LIBRO DE FRÁNCFORT
El Yo en el texto

Recinto ferial y el Messeturm en Fráncfort del Meno | Foto: (Detalle) © Mauritius/FreedomMan/imageBroker
Recinto ferial y el Messeturm en Fráncfort del Meno | Foto: (Detalle) © Mauritius/FreedomMan/imageBroker

Un apasionante año literario se acerca a su fin. La autoficción está viviendo su clímax, se debaten la masculinidad y las relaciones padre-hijo, así como la eterna cuestión de la RDA. Por último, podemos esperar descubrimientos literarios: Eslovenia es el invitado de honor de la Feria del Libro de Fráncfort.

De Isabella Caldart

Seamos realistas: la industria local del libro no sería nada sin sus crisis. Dados los frecuentes malos agüeros de los últimos años, a veces lo puede asaltar a uno la impresión de que el mundo literario disfruta secretamente invocando su propia ruina una y otra vez. Pero lo que está quedando claro en todas estas crisis, desde la disminución general de los lectores hasta el aumento vertiginoso de los precios del papel, es sobre todo una cosa: la industria del libro está demostrando ser resistente a pesar de todos los obstáculos. Las ventas pueden estar disminuyendo, los costos pueden ser más altos, pero, al mismo tiempo, se están fundando nuevas editoriales y se están llevando a cabo debates actuales.

Padres y masculinidad

Los debates de este año también incluyeron el examen de la masculinidad, un discurso que entretanto ha pasado por una evolución que va de las autoras a los hombres. Ya sea en el campo de la no ficción o de la ficción, varias novelas, memorias, ensayos y antologías tratan el tema. Autores como Christian Dittloff, Paul Brodowsky y Frédéric Schwilden escriben sobre las influencias parentales, la socialización social y si es posible combatir activamente la masculinidad tóxica y cómo hacerlo. Es trágico, sin embargo, que este verano de masculinidad crítica haya terminado en un escándalo: uno de los dos editores de la antología de masculinidad Oh Boy describió en su texto, contra la voluntad de la víctima, una agresión sexual real.

Esto nos lleva a una pregunta que siempre ha preocupado a la literatura y que no puede ser respondida de manera inequívoca: ¿Cuánta realidad puede haber, especialmente si otros pueden salir perjudicados? Un género en particular tiene que lidiar con este asunto: la autoficción. Después de que la literatura de autoficción ha sido popular en el mundo francófono e inglés durante muchos años ya (y de que Annie Ernaux fuera galardonada con el Premio Nobel en 2022 como una de sus principales representantes), ahora este género ha llegado a Alemania. Si nos fijamos en la lista de finalistas del Premio Alemán del Libro, que se entregará dos días antes del inicio de la Feria del Libro de Fráncfort, dos de las seis novelas nominadas, Die Möglichkeit von Glück (La posibilidad de la felicidad), de Anne Rabe, y Maman, de Sylvie Schenk, tienen fuertes referencias autobiográficas.

Además de Schenk y Rabe, un tercer libro de la lista de finalistas trata explícitamente sobre los padres: Vatermal (Marca paterna), de Necati Öziri. Con su primera novela, el autor también se une a una nueva tradición de los llamados autores post-migrantes, que discuten sobre las relaciones padre-hijo en sus novelas. Además de Öziri, éstos incluyen a Deniz Utlu, que tiene también en su título (Vaters Meer) al mar de su padre, y a Fikri Anıl Altıntaş, la confrontación autoficcional con su propio padre de un joven que vive en Alemania en la segunda generación.

La RDA desde el punto de vista de la posteridad

El Premio Alemán del Libro revela un tercer tema en torno al cual gira actualmente la literatura en lengua alemana. No se trata de una novedad, sino de analizar la RDA ahora, a menudo, desde el punto de vista de quienes ya no la experimentaron conscientemente. Además del mencionado libro de Anne Rabe, en el que la narradora en primera persona lidia con la culpa de sus padres y abuelos y con los efectos en su generación, tres “novelas de la RDA” también fueron semifinalistas y, en parte, finalistas del Premio Alemán del Libro.

Una de ellos le deparó otro escándalo, aunque menor, al mundo literario. Charlotte Gneuss escribe en Gittersee (Lago Gittersee) sobre la vida cotidiana en Dresde en 1976. Aunque los padres de Gneuss crecieron en la RDA, ella misma nació en Ludwigsburg en 1992. Cuando, a finales del verano, se hizo pública una “lista de deficiencias” del autor de alemán oriental Ingo Schulze, originalmente concebida sólo para el uso interno en la editorial, volvió a plantearse la pregunta discutida ya en los suplementos culturales: ¿Quién puede escribir sobre qué?

Pequeño país, gran literatura

Cuando hablamos de los temas actuales de la literatura en lengua alemana, resulta inevitable volver la vista a Austria. Pues 2023 fue un año muy exitoso para la literatura del país vecino. No sólo seis de los veinte títulos nominados al Premio Alemán del Libro eran obra de escritores austriacos, sino que Austria también fue el invitado de honor en la Feria del Libro de Leipzig en abril de 2023.

Como si se hubieran puesto de acuerdo, la Feria del Libro de Fráncfort acoge ahora como invitado a un país que tiene una relación histórica y cultural muy estrecha con Austria: Eslovenia. Este pequeño país del sureste de Europa esconde muchos planes bajo el lema “Panales de palabras”. Con el fin de promover adecuadamente la literatura eslovena, se organizaron varios viajes con antelación para que periodistas, editores y blogueros conocieran la diversidad cultural de Eslovenia. No sólo informaron con entusiasmo, como en este artículo de FAZ, sino que también trajeron consigo traducciones de libros eslovenos, ¡para que todos tengamos la oportunidad de descubrir la gran literatura del pequeño país!
 

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