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Preocupaciones universales de la niñez
Miradas en diálogo: una reflexión colectiva sobre el teatro para niñas, niños y jóvenes

© Daniela Arroio

Cada dos años, ASSITEJ Alemania convoca a creadoras y creadores de teatro para jóvenes audiencias de todo el mundo en un espacio de intercambio que trasciende el tiempo. En 2025, el encuentro celebró su 50 aniversario en Hamburgo. Hoy, meses después, siguen resonando las preocupaciones que no se desvanecen y que continúan interpelándonos con la misma fuerza.

De Daniela Arroio

Cada dos años, ASSITEJ Alemania¹ organiza un encuentro que reúne a treinta directoras y directores especializados en teatro para jóvenes audiencias de todo el mundo, con el objetivo de generar un intercambio artístico en el que las personas puedan encontrarse y compartir ideas, métodos y visiones. En 2025 se celebraron cincuenta años de este intercambio, que tuvo lugar en Hamburgo durante el mes de junio, y en el que tuve la fortuna de participar. A varios meses de haberse realizado ese encuentro, sigo pensando en las preocupaciones universales que niñas, niños y jóvenes pusieron sobre la mesa —la guerra, el cambio climático, la violencia, la migración—. Hoy, lejos de disiparse, esas inquietudes siguen ahí, presentes, interpelándonos con la misma fuerza.

Cada encuentro se centra en un tema guía o detonador y en esta ocasión fue“Reensamblar el mundo: alianzas intergeneracionales e internacionales en el Teatro para jóvenes audiencias (TYA, por sus siglas en inglés) ”. La jornada tuvo lugar en el FUNDUS THEATER, también conocido como Teatro de la Investigación, una compañía que se especializa en espectáculos participativos donde la práctica, la teoría y la investigación están constantemente interrelacionadas. En sus producciones, niñas, niños y personas adultas investigan en conjunto temas y preguntas que se convierten en los principales detonadores de sus puestas en escena.

El tema “Reensamblar el mundo: alianzas intergeneracionales e internacionales en el TYA”, junto con la línea artística del FUNDUS THEATER (basada en la investigación horizontal y colectiva) guiaron nuestro trabajo durante toda la semana del encuentro.

Como preparación para el intercambio, nos solicitaron ponernos en contacto con niñas, niños y jóvenes de nuestras comunidades para recoger sus pensamientos sobre las siguientes preguntas: ¿Qué es lo que más les gusta de donde viven? ¿Qué es lo que no les gusta? ¿Qué les gusta/no les gusta del teatro? Si pudieran pedir cualquier cosa, realmente cualquier cosa, ¿qué sería? ¿Cuál creen que es un problema que las personas adultas de todo el mundo deberían intentar solucionar?

Los primeros días compartimos el resultado de estas entrevistas y, a través de las voces de la niñez pudimos entender sus diversos contextos, descubrir nuestras diferencias y también nuestras coincidencias. Sin importar el idioma o el punto del planeta en el que se daba la respuesta, temas como la guerra, el cambio climático, la contaminación, la violencia y la migración fueron pensamientos que aparecían en todas las entrevistas. Reconocer en nuestro quehacer los temas universales y compartir cómo hablamos de esto en nuestro trabajo para jóvenes audiencias nos llevó a hablar de nuestras metodologías de trabajo. Compartimos ejercicios específicos de dirección y dramaturgia con los que pudimos profundizar un poco más en los procesos de los y las creadoras, e inevitablemente enriquecer los propios. El trabajo de Líbano y Rusia estaba claramente atravesado por la guerra; en los de Nueva Zelanda y Finlandia la preocupación por el cambio climático es protagonista y en Sudáfrica el racismo, mientras que en Zimbabue la violencia y el machismo.  

La diversidad de ejercicios aunada a la diversidad de contextos históricos, políticos y religiosos de cada uno de los y las directoras generó un crisol de posibilidades: trabajamos con propuestas de movimiento y coreografía, de escritura autobiográfica, hicimos juegos de movimiento a partir de pensamientos políticos, nos salimos del salón,  hicimos recorridos por las calles para pensar en posibilidades escénicas fuera del teatro, e imaginamos el mundo dentro de veinte años, todo esto en un ambiente empático y generoso para el intercambio artístico.

El primer día nos compartieron estas preguntas:  ¿Cómo puede el teatro para jóvenes audiencias usar su potencial para crear alianzas, no solo entre profesionales, sino también entre niñas, niños y personas adultas alrededor del mundo, entre comunidades locales y globales? ¿Cómo pueden estas conexiones permitirnos trabajar en conjunto a nivel global por la paz, la justicia, la solidaridad y la inclusión?

Desde que regresé, esas preguntas me acompañan. Vuelven una y otra vez para interrogar mi trabajo y para profundizar en sus sentidos, no solo estéticos, sino sobre todo políticos, en el quehacer del teatro para niñas, niños y jóvenes. En el marco del Día de la Niñez, y en un mundo atravesado por la discriminación, la violencia, el genocidio y los tiroteos en las escuelas, pienso en el encuentro de directoras y directores del año pasado, donde la empatía, la escucha y el reconocimiento de las diferencias —políticas, históricas, religiosas— abrieron un espacio común. Allí se fueron trazando redes de intercambio y posibles colaboraciones artísticas que, de algún modo, responden con claridad a esas preguntas.




[1] ASSITEJ (Association Internationale du Théâtre pour l'Enfance et la Jeunesse, por sus siglas en francés) es una red global de artistas y organizaciones dedicadas al teatro para niñas, niños y jóvenes. ASSITEJ Alemania (Centro de Teatro Infantil y Juvenil de la República Federal de Alemania) pertenece a esta red internacional junto con otros 75 países.

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