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“Nación Marica”
“Somos críticas con el estereotipo usual de lo gay”

© Marina Camargo, 2019

Los creadores de un programa radial en Bolivia se han apropiado de palabras insultantes para reflexionar sobra identidades complejas y a menudo despreciadas, como lo homosexual y lo indígena. Así, han creado “Nación Marica”, un espacio de discusión refrescante y profundamente política.

Cuando hablan de su identidad, los conductores del programa radial boliviano Nación Marica, Edgar Soliz y Roberto Condori, no se describen como gays, sino como “maracos”, una palabra, para alguien políticamente correcto, incómoda. Y es en ese lugar, el de la incomodidad, donde cobra forma su visión de un mundo en el que lo marica y lo indígena se funden. “Para nosotros es importante funcionar como una no nación”, señala Edgar al referirse al nombre de su programa. “No creemos en la construcción de la nación porque nos sigue pareciendo algo patriarcal”.

El día en que tuvo lugar está entrevista, a finales de 2019 en La Paz, Bolivia, la ciudad estaba convulsionada por las marchas que sucedieron a la salida de Evo Morales. Desde la ventana del café donde conversamos con Soliz y Condori, se veían centenares de indígenas portando la wiphala, la bandera que en Bolivia representa a los pueblos indígenas.  “Nosotras aquí cuando quizá debimos haber marchado con la gente”, dijo Soliz mientras posaba su mirada en las personas afuera. Y es que además de definirse como maracos, estos jóvenes locutores reconocen orgullosos sus raíces indígenas. “Otro elemento importante de Nación Marica es precisamente el tema indio. Nosotras nos reconocemos como quechuas, como cholas. Para nosotras es importante recoger lo indio, lo cholo, lo indígena, para también hablar de ello en el contexto LGBTI en Bolivia y en Latinoamérica”, dicen mientras se disponen a hablar de su proyecto radial.

¿Qué es Nación Marica?

Roberto Condori: es un programa de radio producido por el movimiento Maricas Bolivia. Antes de esto, nos habíamos organizamos en 2010 en un programa llamado Soy marica y qué, que se emitía por Radio Deseo. Cuando nos fuimos de Radio Deseo, quisimos continuar con nuestro programa, pero los medios de comunicación, las radios convencionales, siempre intentan ser políticamente correctas. Por ello, no nos hacían caso. Pese a ello, llegamos en 2016 a Radio Fejuve, y ahora estamos ern Radio Líder desde desde 2017 con el programa Nación Marica.

Edgar Soliz: Nación Marica es un espacio que nosotras entendemos como una mesa de discusión horizontal entre lesbianas, mujeres y hombres trans, sobre temas que interesan a la población LGBTI. También nos interesa reflexionar sobre la coyuntura política y social, porque no somos ajenas a lo que está sucediendo en Bolivia.

¿Qué nuevas perspectivas ofrece el programa frente a los discursos LGBTI tradicionales?

Edgar Soliz: En Nación Marica consideramos que somos un país con una gran herencia indígena, la cual pocas veces logra instalarse con voz propia en los medios. Para nosotros es importante reconocernos, en mi caso, como chola o cholo e instalarme desde ese lugar de enunciación en el programa de radio, pues en la región estos temas siguen siendo invisibles, pese a que, al menos, en Bolivia tuvimos un contexto distinto con Evo Morales y la emergencia de los movimientos sociales.

Para nosotros es importante recoger todo lo que se ha hecho sobre este tema, porque de repente lo LGBTI borra estos rastros de identidades indígenas. Nosotras somos críticas con el estereotipo usual de lo gay, pues es un gesto neocolonial del primer mundo, que nos habla de un sujeto joven, blanco, feliz y con cuentas bancarias. Esto se contradice con la realidad boliviana. Para nosotros es importante posicionarnos desde este lugar porque creemos que tiene una fuerza política para entender las identidades. Se trata no solo de lo gay como un estereotipo, sino de lo gay atravesado por otras identidades, como la indígena. Y esto da pie para reflexionar también sobre la consciencia de clase.

Otro detalle es que nuestra propuesta discursiva rompe con el movimiento LGBTI institucional. Quisimos tomar palabras como “marica” e “indio” sólo después de experimentarlas nosotros mismos como insultos. Este proceso discursivo no ha sido por moda. Identificarnos como maricones indígenas, para algunos, ha sido un proceso doloroso, pero también ha sido un proceso de reivindicación. En estos siete años hemos podido ir construyéndonos porque no solo habíamos sido gays, también habíamos sido maricones, pobres e indígenas y eso incomoda al movimiento LGBTI.


¿Cómo ha sido recibido el programa de radio al interior del movimiento LGBTI y en la población en general?

Roberto Condori: Aparte de incomodar a lo institucional, el programa nos permitió ver que hay compañeros que también están pensando en lo mismo que nosotros. Hay una conexión discursiva, una se da cuenta que no está sola desde esta posición. No solo queremos incomodar, sino también de alguna forma reunir estas voces.

Edgar Soliz: El movimiento LGBTI en Bolivia puede verse como un movimiento unificado, pero al interior hay cuestiones de clase social que nos separan y que nos desmovilizan. Hoy, por ejemplo, se ve a muchos LGBTI de clase media acomodada, lamentablemente, aplaudiendo la presencia de militares en las calles como también hay mucha gente del colectivo de la ciudad de El Alto que hoy están marchando en estas movilizaciones, y que si bien no están enarbolando la bandera LGBTI, sí están defendiendo lo indígena y la wiphala. Hay un tema de clase social que nos puede desmovilizar.

En estos casi nueve años al aire ¿cuáles son los logros de Nación Marica? 

Edgar Soliz: En términos materiales, nada. Nosotras preferimos ser fracasadas (ríe). Los logros son más en términos cualitativos. A mí, por ejemplo, me ha permitido entender mi homosexualidad, reconciliarme con mi identidad indígena, politizar lo marica y creo que en la medida en que hemos politizado el insulto, me ayuda a enfrentarme a la homofobia, porque a través de este proceso desmoronas ese aparato lingüístico que tiene la población homofóbica para desplazarte.

Entonces, ¿seguirá siendo la palabra “marica” un insulto?

Edgar Soliz: Yo soy muy fatalista, creo que “marica” nunca va a lograr reivindicarse o posicionarse con esta carga política que nosotros planteamos porque lo “gay” es la norma. Con lo primero que se enfrenta un adolescente homosexual es con el insulto cuando se lo identifica como sujeto que transgrede este modelo hegemónico de masculinidad, lo primero que se le dice es “maricón”. Para nosotras es importante que cada maricón piense en su nominación identitaria y que idealmente pueda politizarla.

Roberto Condori: Yo tengo más esperanza, creo que se ha generado algún cambio, evidentemente la palabra “marica” sigue siendo un insulto y lo va a seguir siendo y quizá ese cambio no lo veamos nosotras, pero cuando uno se asume como insulto quizá eso funcione para que la sociedad heteropatriarcal ya no use esa palabra para bloquearte.

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