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„Sieben Sommersprossen“ & „Sonnenallee“
The Kids Are Alright

Jóvenes en la RDA en los años 70 – escenas de la película “Sonnenallee”
Jóvenes en la RDA en los años 70 – escenas de la película “Sonnenallee” | Foto (detalle): © picture alliance/United Archives

¿Sentían quienes crecieron en la República Democrática Alemana la opresiva carga del Muro? ¿Les representó un obstáculo en su recorrido a la edad adulta? Michael Tager analiza dos películas sobre jóvenes en la RDA.
 

De Michael Tager

¿Cómo desarrollarse exitosamente rodeados de muros que separan calles y familias unas de otras? Aquello debe ser algo que deja una huella, ¿no es así? Debe haber rastros del Muro de Berlín en las generaciones que crecieron con él. ¿Sentían quienes crecieron en la República Democrática Alemana la opresiva carga del Muro? ¿Les representó un obstáculo en su recorrido a la edad adulta? Parecer ser evidente que la existencia del muro debe haber tenido un profundo efecto en la juventud de aquel tiempo. Puede ser que lo haya tenido, pero pues también puede ser que no. Los jóvenes son jóvenes. En donde quiera que se encuentren, sea lo que sea que suceda a su alrededor.

Aunque Sieben Sommersprossen (Siete pecas) llegó a los cines en 1978 y Sonnenallee 20 años después, ambas películas se desarrollan más o menos en el mismo tiempo, en medio de la época de la RDA. Y ambas giran en torno al tema atemporal que es el fin de la infancia.

Sieben Sommersprossen es una bonita película acerca de un campamento de vacaciones de verano para jóvenes en desarrollo, una última oportunidad para flirteos, deporte, Shakespeare, encuentros secretos, una primera reflexión sobre el rock y la existencia adulta. “No quiero convertirme en adulta”, dice Karoline. “Estamos en tierra de nadie”, responde Robbi, a sabiendas de que han dejado atrás la niñez. Hablan tan en serio como sólo lo pueden hacer los jóvenes frente a lo inevitable. 

Los momentos de verano son de significado central, se corren riesgos con modestas acciones. Aparte de una alusión a la guerra y la ejecución de un refugiado de la república, la RDA apenas parece existir. Sólo el aquí y el ahora son importantes. A fin de cuentas “sólo reaccionan al rock”, lo cual como es del todo sabido, es falso. O bien, tampoco.  

En Sonnenallee los jóvenes son de hecho sólo receptivos al rock – sobre todo a los Rolling Stones. Pero detrás del rocanrol, los deseos sexuales y la pose juvenil en general, existe un proceso de maduración real. ¿Deben entrar los jóvenes de Sonnenallee al partido? ¿Ir al ejército? Esas son preguntas de verdad. Con todo y la diversión, hay mucho en juego.

Sonnenallee es un una mirada retrógrada, nostálgica e idealizada hacia un tiempo extraño en un extraño lugar. “Había una vez un país, y ahí he vivido”, dice Micha. “Cuando me preguntan cómo fue: Fue la época más bella de mi vida, pues era joven y estaba enamorado.” Micha se encuentra en el umbral de la adolescencia a la edad adulta, pero no tiene miedo. Está confundido, comete tonterías, pero está listo para ello.

Lo sorprendente de estas representaciones de una edad de transición que se complementan entre sí es la total ausencia de temor frente a la RDA. En Sieben Sommersprossen se menciona al partido solamente de paso. ¿Es aquello un serio intento de mostrar cómo debía y podía haber sido la vida? En una reveladora escena aparece un miembro del partido durante un ensayo de Romeo y Julia en el campamento de vacaciones. ¿Va a prohibir la representación? Pues no, ya que se trata sí de un amante de la cultura. En contexto la escena tiene un sentido: Hacer como si no existiera la represión, y aun cuando no obstante se le muestra, se enfatiza su lado benévolo. Una bonita mentira que va bien con la época de aquel entonces.

En Sonnenallee el partido es omnipresente. Sus miembros preguntan por los documentos, salen con la hermana, disuelven eventos nocturnos de baile y venden discos prohibidos para sus propias fiestas ilegales. Pero se vuelven el hazmerreír. Todo aquel que tiene autoridad es torpe, corrupto, o ambos. Mientras que en Sieben Sommersprossen se tiene la impresión de que el partido ha sido sacado de escena intencionalmente o ignorado como fuerza invisible, Sonnenallee minimiza su peligro.       

Cuando el presente es incierto o insoportable el cine emprende la huida de la realidad. Cuando el presente es estable y libre de preocupaciones el cine retorna a cuestionamientos difíciles y de profundización de la desgracia. Mientras el Muro estaba en pie los realizadores de cine querían tal vez arrullar a su público en la certeza y agradable calidez. Sieben Sommersprossen es jovial y nostálgica, una historia sobre la adolescencia que de manera aguda se concentra en el sueño de los amantes jóvenes. Por supuesto que esto es hermoso y, dadas las circunstancias de aquel entonces, (entendiblemente) inofensivo. Lo cual es fácil de imaginar.
 
Más allá de la desdeñosa ligereza, Sonnenallee puede plantear preguntas incómodas, ciertamente porque la película tiene la oportunidad para ello. Puede evidenciar la estupidez y la insidia del partido porque irónicamente ahora eso está por completo libre de riesgo, en 1999. ¿Se puede filmar una película en una calle que condujera de Este a Oeste sin a la vez involucrar al partido? Sonnenallee se puede permitir mostrar la alegría de vivir del protagonista y de sus amigos jóvenes, simplones y enamorados, en la RDA. La nostalgia es una fuerte droga y, de igual modo, la libertad de regodearse en ella.

Hay una diferencia entre la realidad de hecho de la vida de los jóvenes en la RDA y su representación en ambas películas. La diferencia consiste en tiempo, lugar y también periodo entre las fechas de aparición de las películas. Pero a pesar de esta diferencia podemos en efecto partir de que la juventud en sí no cambia.

Los jóvenes son resistentes, sus preocupaciones y preferencias abarcan el espectro completo desde lo diminuto hasta lo gigantesco. Sí, reflexionan sobre el mundo y la presión bajo la que se encuentran, pero al mismo tiempo entienden que los pequeños asuntos son de alguna manera los más importantes. Buscan entretenimiento, quieren enamorarse, quieren sujetarse al presente y desean un mundo mejor, ya sea en el presente o en el futuro. Ciertamente la caída del Muro ha repercutido en su vida, pero no es sin embargo de alguna manera de trascendencia. Los jóvenes recorren su camino, de una u otra forma.

 

 

autor


Michael B. Tager

Michael B. Tager es autor y lector, vive en Baltimor, Maryland, USA. Estudió escritura creativa y psicología con cine y teatro como materias secundarias. Escribe reseñas de música, literatura, cine y televisión. Sus trabajos han sido publicados en numerosos medios. Más en michaelbtager.com.

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