“Nuevo folclor” latinoamericano El regreso a las raíces en un mundo sin fronteras

Jóvenes músicos latinoamericanos usan el folclor tradicional para hablarle con una voz nueva, fuerte y moderna al mundo entero.     

El nuevo milenio no ha sido fácil para la industria musical. Durante décadas, su base fue la venta de discos, pero en la actualidad las cosas han cambiado. Esto ha vuelto a activar las discusiones sobre oposición arte vs. comercio, que se ha complementado con el antagonismo original vs copia. Músicas comerciales con públicos masivos, como el rock, pop, electrónica o salsa, se intentan acoplar a las realidades del mercado. ¿Y qué ha pasado con los sonidos locales en un mundo globalizado, también a nivel musical?

El folclor latinoamericano también ha buscado adaptarse a la nueva realidad del mercado global. Los artistas del continente se mueven en las redes sociales, buscan financiamiento colectivo, se esfuerzan por estar presentes en YouTube, Twitter o tiendas musicales digitales como Bandcamp. Y retoman sus raíces. Quienes pensaron que la etiqueta “World Music”, que reunía todo aquello cuyo público principal no es el angloparlante, iba a terminar condenando a la música no cantada en inglés, no tuvieron en cuenta el atractivo que la música de América Latina tiene entre el público menor de treinta años. Hoy, los jóvenes han logrado que la cumbia, el tango, las cuecas, rancheras, el joropo y la canción latinoamericana lleguen a audiencias inesperadas.

A continuación hacemos un recorrido por algunas expresiones musicales latinoamericanas que sorprenden y dejan en claro que si en los sesenta, setenta y ochenta era una necesidad referirse al rock, hoy el folclor se ha convertido en una voz para hablarle al mundo entero.

Argentina

Del tango a la zamba, caramba, y milonga: en Argentina ha surgido una nueva generación de intérpretes, exploradores que quieren dejar su huella en aquellos sonidos tradiconales. En algunos casos es posible ver cómo incorporan elementos electrónicos al folclor. Uno ejemplo representativo es Tremor, que ha gravita entre el folclor y la música electrónica. El grupo usa por un lado flautas, quenas y bombos; y por otro, secuencias electrónicas, cajas de ritmos y samples. Su búsqueda sonora se basa en lo tribal, lo básico e incluso lo ritual. En estos tiempos de explosión electrónica en fiestas masivas globalizadas, Tremor es un refugio.
 
Tremor: “Huella feat“, con Micaela Chauque

Colombia

Desde inicios del siglo XXI, músicos colombianos realizan viajes de investigación y encuentro con artistas tradicionales en las costas atlántica y pacífica. Esto le ha dado nuevos aires a ritmos como la cumbia, el bullerengue o el porro. También hay algunos artistas que le dan a la música del interior un sentido de sofisticación. El dúo Las Áñez, conformado por las hermanas gemelas Juanita y Valentina, nacidas en Bogotá en 1989, lanzó su primera producción en 2014. A su sonido lo distingue el deseo de crear algo propio a partir de las músicas del interior del país, así como su mezcla de instrumentos tradicionales y elementos electrónicos. Sus temas no solo son tradicionales, sino también otros como la ecología o la vida en las ciudades.
 
Las Áñez: de su disco “Silbidos”

Ecuador

También en este país andino nuevos artistas han empezado a revisitar su esencia musical. Ecuador podrá ser un país pequeño en el mapa del continente, pero no por eso se puede desestimar el trabajo integrador de campo y ciudad que realiza la música. Para una nación consciente de su herencia indígena, europea y africana, la ventaja de las cortas distancias es justamente la capacidad de reconocer la diferencia como fuerza sonora. Conservando en algunos casos las lenguas indígenas como elemento integrador, en el folclor ecuatoriano hay ya voces que se destacan internacionalmente. Una de ellas es Mariela Condo. Nativa de la comunidad indígena de Cacha, provincia de Chimborazo, esta cantante se ha presentado en escenarios de Colombia, Cuba, Estados Unidos, Italia, Noruega y Perú. Su esencia sonora es amplia y ofrece un repertorio folclórico con un legado criollo e indígena.
 
Mariela Condo: “Flor de quebrada”

México

En este país orgulloso de su alma indígena también le apuesta a un nuevo folclor. Si bien el mariachi es reconocido como la expresión mexicana por excelencia para el mundo, en cada uno de los estados del país hay música autóctona que le canta a la vida. Sones, rancheras y huapangos son motivos musicales importantes. En México hay grupos excelentes que integran el folclor y la música local con el rock y la música electrónica, mantienen la esencia tradicional e intentan darla a conocer ante un público ávido de expresiones auténticas en un mundo digitalizado. Este es el caso de Los Malasuerte, provenientes de Monterrey. Su nombre hace uso irónico del carácter mexicano de “quejarse todo el tiempo”, y que bien puede estar presente en una canción alegre.
 
Los Malasuerte: “Las aves”

Chile

La cueca, música chilena que comunica los esfuerzos, las necesidades y las luchas de los trabajadores, se ha afianzado en los últimos años. En la capital Santiago se pueden encontrar lugares que reciben a las nuevas generaciones interesadas en esta música, que ahora tiene un carácter urbano. La cueca se ha acoplado a los nuevos tiempos, sin por ello perder su carácter y su picardía. Hoy lucha contra el machismo y tiene nuevos intérpretes, como Las Niñas. Este proyecto empezó en el año 2007 y presenta de forma novedosa el tradicional sonido chileno, que combina un legado europeo, árabe y africano. Con dos discos grabados e incontables presentaciones en su país, Las Niñas se han ganado el respeto de la escena musical chilena.
 
Las Niñas: “La cantinera” 

Venezuela

Desde los años setenta, en este país ha sido reconocido por su sistema de orquestas nacionales y el trabajo de integración, que existe hasta hoy, de las nuevas generaciones, la música clásica y el repertorio local. En los años ochenta existió una ley para estimular la difusión de los artistas venezolanos en la radio. En el siglo XXI, varios fondos se destinaron al rescate y la promoción de los sonidos de la música tradicional venezolana, como el joropo, los galerones o merengue caraqueño. Se trata de una política estatal que incluyó el prensaje de discos, la realización de videos, el financiamiento de viajes y estrategias de promoción de los nuevos valores folclóricos. Comenzó en el mandato de Hugo Chávez y continúa aún hoy, bajo las problemáticas condiciones sociales y económicas del país.

El sonido del cuatro, instrumento que representa el alma del país, ha sido heredado por la juventud. Artistas como Ana Cecilia Loyo o C4Trio han usado el joropo, tanto como la base de canciones, como parte de propuestas novedosas que pueden incluir jazz. La música venezolana, como muchos otros ritmos tradicionales latinoamericanos redescubiertos por las nuevas generaciones, también sobreviven en el mundo digital, del “streaming” y los “likes”.
 
Ana Cecilia Loyo: “Tonada para dos tristezas”

Agradecimientos: Rubén Scaramuzzino (Argentina y España), Daniel Pasquel (Ecuador), Rodrigo Castro (Chile), Kelvin Malavé (Venezuela), Luis Daniel Vega y Gustavo Moreno (Colombia) y Yussén González (México)