Residencia para artistas en Chocó "Utopías en la selva"

Residencia para artistas en Colombia

La residencia en Chocó ©Andrés Vélez

UTOPÍAS EN LA SELVA

La residencia “Utopías en la selva” del Goethe-Institut Colombia ofrece un espacio para reflexionar sobre temáticas sociales o ambientales en Latinoamérica. Desde 2015 los artistas pueden entrar en contacto con los habitantes de la región del Chocó, así como la flora y fauna de la selva del Pacífico colombiano.

“Utopías en la selva” les permite a los residentes realizar una actividad artística en el departamento del Chocó y en las ciudades de Cali, Medellín y Bogotá.

Anualmente se otorgan dos plazas. Una de ellas la asigna el Goethe-Institut Colombia que, por ejemplo, este año eligió a Apichatpong Weerasethakul en el marco del proyecto Experimenta/Sur.

La segunda plaza la determinan la fundación Más Arte Más Acción y el Goethe-Institut mediante un proceso de nominación o una convocatoria pública. El requisito para participar es que el artista posea la ciudadanía alemana o viva en Alemania y que tenga un fundado interés en una estadía en el Chocó.

Quien obtiene una residencia se compromete a realizar una producción artística o un aporte para el anuario de la fundación MAMA. Algunos ejemplos son la instalación 5qm de Peter Rühle y el trabajo en video de Lia Rodrigues

Los residentes © Andrés Vélez, Más arte más Acción, Antonia Baehr

Los Residentes

Aquí presentamos los trabajos de algunos de los residentes.

El artista Peter Rühle viajó más de diez mil kilómetros desde Berlín hasta el Chocó, y allí hizo un abordaje del omnipresente color verde. La especial relación que, en cuanto artista pictórico, tiene con el color, se refleja en sus trabajos documentales sobre los tonos de verde:

“Ni distinción, ni construcción, ni documentación. Un fragmento minúsculo de cinco metros cuadrados, a una hora de marcha de la costa, ofrece una cantidad de material más que suficiente: en poco tiempo ya se han obtenido más de cien pruebas de diferentes modalidades y tonos de verde.”

La estadía en el Chocó invita también a reflexionar sobre el mundo del arte en Berlín, Londres, Kassel y Nueva York:

“Aquí, en el otro extremo del mundo, donde la selva y el océano se encuentran, la distancia respecto al mundo del arte donde generalmente me muevo es previsiblemente grande, tanto la distancia espacial como la mental, y las colillas de cigarrillo exhibidas allí y las vacilantes lamparitas que cuelgan de cables torcidos dan, en su autorreferencialidad, un efecto mucho más alejado del sentido, casi ridículo… como si Bourdieu nunca hubiera escrito La distinción y el cuento “El rey desnudo” no tuviera nada que ver con eso.”

Después de la residencia, los trabajos del Chocó se exhibieron en Bogotá.
“Me resulta difícil reproducir en palabras la estadía en el Chocó. Pocas veces tuve tanto miedo, de noche, solo en mi casa a cien metros de la playa, al lado de la selva. Pero también pocas veces se me reveló con semejante poder la belleza de la naturaleza. El día de mi partida estaba desconcertado, disuelto, sin habla.

Fue una bendición que en el viaje nos acompañara Ana Garzón Sabogal de Más Arte Más Acción. Yo tenía muchas preguntas sobre la realidad política y el cambio climático, que también se percibe en el Chocó, y sobre la situación de los pueblos indígenas… Ana pudo responder muchas de ellas o me presentó gente que podía responderlas.

Mi estadía fue breve e intensa. Todavía hoy siento que una parte de mí sigue allí, por la noche, mirando el Pacífico, a lo lejos una tormenta.”

Robert Lippok es músico y artista visual.
La coreógrafa Lia Rodrigues buscó establecer un diálogo entre la favela Maré y los habitantes del pueblo donde los artistas hacen la residencia. Si la selva del Chocó representa la mitad del bosque originario colombiano, a la favela le faltan árboles y superficies verdes. Maré gris, Chocó verde… grey, green: entre estos contrastes ubica la coreógrafa su creación artística,yuna nueva pieza para su compañía teatral.
​Todos conocemos la “banana global”. Se la ve en cualquier supermercado europeo. Pero en Guachalito, Chocó, donde la selva tropical desemboca en el Pacífico, crecen otras variedades: primitivo, felipita o mambule. Además del pescado, esas bananas constituyen el alimento básico de la región y cumplen un papel importante en su identidad y su cultura. Las artistas Antonia Baehr y Carola Caggiano quieren devolverle a la banana su multiplicidad. Realizan sus dibujos entre otras cosas, con lápices que encontraron en sus cabañas del Chocó.
La rana más venenosa del mundo, la temible rana dardo dorada, tiene su hábitat en el Chocó. Con este anfibio se topó en la selva el artista visual Sebastian Meschenmoser. Además, vio ballenas y delfines cuando fue en bote al pueblo Coquí para dar clases de dibujo a los alumnos de la escuela del lugar. Durante su residencia, lo que más impresionó a Meschenmosser fue la gran influencia de la naturaleza en su vida cotidiana. El tiempo determinaba gran parte del programa del día, la alta humedad ablandaba el papel y dificultaba el dibujo. Entonces tomó muchas fotos y reunió historias de los pobladores. Hoy dice: “Cuando ha pasado mucho tiempo allí, uno empieza a creer las anécdotas más extrañas”.

La estadía de Sebastian Meschenmosser fue organizada por la biblioteca del Goethe-Institut Colombia.
El realizador tailandés Apichatpong Weerasethakul utilizó la residencia artística como primer paso de su investigación fotográfica en Colombia. El foco de su trabajo está puesto en la multiplicidad del cruce entre arte y ciencia. Partiendo del color como base técnica, Weerasethakul se dedicó a una investigación que implicaba reunir, documentar y archivar. Sus impresiones del Chocó y de otras zonas de Colombia constituyen el punto de partida para su próxima película. 
“Comienzo a amar el abismo del cual estoy hecha.

La intención de este proyecto es realizar un experimento audiovisual que penetre en la realidad psicológica del territorio.

El Chocó como escenario nos muestra en qué medida las relaciones con la tierra deben entenderse como relaciones sociales de trabajo y explotación. Esto recuerda las características del capitalismo industrial del siglo XIX y al mismo tiempo las del capitalismo digital del siglo XXI, como época de la geopolítica, determinada por la búsqueda de energías y recursos materiales para la producción de aparatos de comunicación”

Regina de Miguel es la actual residente en el Chocó. La artista española, que vive en Berlín, planea hacer a continuación un evento con proyecciones en el Jardín 82, espacio comunitario y educativo del Goethe-Institut Colombia, en Bogotá.