Cine queer alemán
El cine como intervención

Todos vivimos en países que reaccionan de manera mayormente negativa frente a las nuevas generaciones de sus comunidades LGBTIQ. Con frecuencia, incluso se les trata como extranjeros en su propio país. Eso orilla a gays, lesbianas y personas trans* a migrar: tienen que huir del lugar que llaman patria, y representan el grupo de refugiados más grande en el mundo.

De Wieland Speck

Nuestras sociedades, dominadas de manera exclusiva por el patriarcado, se  basan en la represión de todos aquéllos que no pertenezcan al grupo dominante. A ese grupo que suele constar prácticamente sólo de hombres heterosexuales… aunque, por supuesto, no todos los hombres heterosexuales sean parte de él.

Potencial para el trabajo fílmico

La táctica del poder para afirmar su lugar obedece a un sistema de percepción y de acción muy bien diferenciado, en el que se discrimina y marginaliza, y que el cine convencional acepta y confirma. En la parte inferior se encuentran aquéllos que la pirámide de dominio hace a un lado: las mujeres, los géneros queer, quienes piensan de manera crítica, quienes son de otro color.
 
Éste es el principio. Muchos mediadores/mediadoras y creadores/creadoras de cultura trabajan para echarlo abajo. Y existen ya muchos ejemplos en los que este principio parece haber sido superado. Entre más abiertamente se enfrente con ello una sociedad, más pronto sucederá. Pero esto, hasta ahora, no ha modificado el principio.

La diversidad como vivencia

En Alemania cultivamos hoy la diversidad de las identidades, consideramos la diversidad como vivencia de la sociedad; o, por lo menos, estamos en vías de lograrlo. Sin embargo, la promesa de apoyo de los medios sociales y su generosa transparencia se ven bruscamente frenadas por el mal uso, cada vez más radical, que se hace de la diversidad como herramienta de exclusión. Así, la transparencia actual en manos de un régimen fascistoide significaría el apocalipsis para una diversidad que disfrute de derechos igualitarios (lo cual ya casi se ha alcanzado).
 
El Goethe-Institut se compromete con estas experiencias al apoyar festivales de cine queer y otras actividades emancipadoras. Lo que está en juego, ni más ni menos, es la igualdad de derechos.

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