El Goethe-Institut Mexiko dedicó su celebración de la Noche de Walpurgis de este año al tema “Herbolaria – Magia Ancestral”, un diálogo feminista e intercultural sobre los saberes antiguos. El evento puso en el centro rituales, prácticas artísticas y la valoración de conocimientos que durante siglos fueron marginados, pero que se han transmitido de generación en generación —principalmente a través de las mujeres—.
La figura de la bruja se presentó como un símbolo central de resistencia, transmisión de saberes y derecho a la autodeterminación. Tanto en la cultura alemana como en la mexicana, está estrechamente ligada a formas alternativas de sanación, espiritualidad y creación de comunidad. Por siglos, las “mujeres sabias” fueron perseguidas tanto en Europa como en México. No obstante, las comunidades originarias han logrado conservar hasta hoy parte de sus conocimientos espirituales y medicinales, a pesar de la colonización y el intento de borrado cultural. La Noche de Walpurgis ofreció un espacio para visibilizar estas similitudes y celebrar las conexiones transculturales de las prácticas feministas de resistencia.
La historia de la Noche de Walpurgis
Los orígenes de la Noche de Walpurgis se remontan a los rituales de primavera germanos, previos al cristianismo. Con el fuego como símbolo de purificación y máscaras para ahuyentar a los malos espíritus, esta celebración representaba un nuevo comienzo cíclico y una conexión colectiva con la naturaleza. Con el paso del tiempo, se asoció cada vez más a la idea de una “noche de brujas” — en parte gracias a la obra de Johann Wolfgang von Goethe “La Primera Noche de Walpurgis” (1799) — y se vinculó con imágenes de conocimientos femeninos secretos y formas de vida no conformistas.
Programa y presentaciones
El programa incluyó, entre otras cosas, un Mercado Mágico organizado en colaboración con Central Bazar, donde el público pudo descubrir especialidades culinarias y artesanías mágicas. Uno de los momentos destacados fue la performance de danza de las bailarinas Carola (México) y Michela Filzi (Alemania), quienes realizaron un ritual conjunto para recibir la primavera, fusionando elementos culturales de ambos países.
Performance Walpurgis
Walpurgis es una performance multidisciplinaria de danza creada por Michela Filzi y Carola, comisionada por el Goethe-Institut Mexiko para esta celebración.
La obra entreteje rituales, movimiento y saberes ancestrales. Walpurgis explora la intersección entre las tradiciones herbolarias de Alemania y México, resaltando sus contextos geográficos, ecológicos e históricos —también en relación con los procesos coloniales—. La pieza conjuga danza, invocaciones y conocimientos de plantas medicinales para crear un espacio de reflexión, resistencia y sanación.
En el centro de la propuesta se sitúan cuatro plantas emblemáticas: romero y ruda (de origen europeo pero profundamente incorporadas a las prácticas mexicanas) junto con pericón y jazmín, nativas de México. Estas plantas se convierten en símbolos de resistencia y testigos de una compleja historia de colonización, intercambio cultural y conexiones ecológicas.
La performance hace referencia a la Walpurgisnacht, una antigua celebración primaveral de raíces paganas asociada a rituales de fertilidad y renovación de la naturaleza. Con el paso del tiempo, el cristianismo absorbió esta festividad, desdibujando muchos de sus significados originales. Walpurgis recupera esos orígenes paganos y establece un diálogo con los rituales precolombinos de México, generando así una performance ritual intercultural que visibiliza cosmovisiones silenciadas y honra el poder sanador de la tierra y la sabiduría femenina.
Música para cerrar la noche
La noche fue musicalizada por las DJs BBenz (Goethe-Institut), Loris y Ruiseñor (Fiestuki), quienes hicieron bailar al público hasta dar la bienvenida al mes de mayo.