Entrevista con Carola Lentz
“Me interesa cómo se organizan los debates globales a nivel local o regional”

Latitude – Textil festivo ghanés con el logotipo y lema para el 60 aniversario de la independencia, Accra 2017.
Textil festivo ghanés con el logotipo y lema para el 60 aniversario de la independencia, Accra 2017. | Foto (detalle): © Carola Lentz

Carola Lentz, antropóloga de renombre internacional, es presidenta del Goethe-Institut desde mediados de noviembre de 2020. Con “Latitude” habla sobre su interés en temas centrales del discurso global y sobre el papel de la educación y el trabajo cultural en un mundo globalizado.

Sra. Lentz, la revista en línea Latitude ofrece una plataforma para el intercambio transnacional acerca de los efectos del colonialismo. ¿Cuáles son los temas del discurso postcolonialista global que actualmente considera más importantes y por qué razón?
 
Como antropóloga, he estado investigando y dando clases desde mediados de la década de 1980, y esto ha influido en mi opinión sobre el debate actual. La antropología se ocupa no solo de los efectos del colonialismo, sino de toda la diversidad de formas culturales en la propia sociedad y en las sociedades extranjeras. Por eso, ampliaría la mirada y no me reduciría solo al colonialismo desde finales del XIX hasta mediados del siglo XX y sus secuelas.
 
En primer lugar, la expansión europea comenzó mucho antes, pero no en todas partes y no siempre con la misma intensidad. En segundo lugar, antes de su encuentro con Europa, las sociedades que más tarde fueron colonizadas tenían una larga historia propia, incluyendo guerras y opresión.

En tercer lugar, los regímenes coloniales no lograron impregnar todos los ámbitos de la sociedad y la cultura; en la mayoría de los casos, el personal europeo in situ no era suficiente para este fin. Y a veces incluso sucedía al revés –como pude investigar en Ghana, por ejemplo–: los dignatarios de sociedades colonizadas convirtieron a los funcionarios coloniales en aliados de sus estrategias de poder. Las sociedades del Sur global no eran ni son solo víctimas, y deberíamos aprender más sobre su historia y cultura más allá de sus disputas con Europa. No obstante, l*s europe*s debemos, por supuesto, hacer frente al sufrimiento que el colonialismo ha producido y que continúa hasta el día de hoy.
 
Como ya he podido observar en los primeros meses de mi mandato, el Goethe-Institut trabaja de manera bastante antropológica en sus proyectos culturales. L*s colegas muestran un profundo interés en los temas que mueven a la gente en cada lugar. Proyectos como Burden of Memory, en África, también muestran cuán diferentes pueden ser las perspectivas sobre el colonialismo y sus secuelas. En movimientos como Black Lives Matter o Rhodes Must Fall, vemos ideas y argumentos que circulan globalmente. Pero igualmente importante es la cuestión de cómo se configuran esos debates mundiales a nivel local o regional. Es por eso que el Goethe-Institut no llega con un programa acabado, concebido en un centro discursivo, sino que obtiene inspiración y estímulos de los agentes culturales locales.
 
A este respecto, me gustaría plantear de una manera diferente su pregunta sobre las cuestiones que considero importantes: me interesa mucho más qué cuestiones consideran de gran importancia las personas de las distintas regiones del mundo. Podría ser el colonialismo, pero, en muchos lugares, se trata más bien de las crisis ecológicas y la sostenibilidad, o del iliberalismo político o la corrupción, que parecen ser por lo menos igual de relevantes.

"Las sociedades del Sur global no eran ni son solo víctimas, y deberíamos aprender más sobre su historia y cultura más allá de sus disputas con Europa. No obstante, l*s europe*s debemos, por supuesto, hacer frente al sufrimiento que el colonialismo ha producido y que continúa hasta el día de hoy."

Sin embargo, me gustaría mencionar un tema que me resulta particularmente importante. ¿Cómo podemos vincular la memoria del Holocausto y la lucha contra el antisemitismo con la memoria del colonialismo y la confrontación con el racismo?

Las conmemoraciones del Holocausto y las posiciones poscoloniales no deben usarse unas contra otras. Reunir a científic*s, artistas y miembros de la sociedad civil para explorar áreas de contacto y una posible solidaridad me parece una tarea importante. El Goethe-Institut puede contribuir a esto.
 
Sus investigaciones se centran en la etnia, el nacionalismo, el colonialismo, la política de la memoria, las clases medias en el Sur global y la migración laboral. Investigó en América del Sur y, desde 1987, regularmente en África Occidental. ¿Qué experiencias in situ han influido en su visión del mundo poscolonial?
 
Una experiencia básica de la investigación antropológica es la “alienación de lo propio”. En otras palabras, el intenso encuentro con formas de vida extranjeras cuestiona lo que siempre nos había parecido una obviedad en la propia sociedad. Esto, incluso más allá de los temas del colonialismo y el potscolonialismo, alberga un gran potencial intelectual y creativo.
 
Por poner un ejemplo, ¿cómo abordamos una cuestión aguda de imprevisibilidad y planeación restringida, especialmente ahora, durante la pandemia? Aquí aprendí mucho de mis interlocutor*s african*s. Más allá del coronavirus, Ghana y otros países africanos se enfrentan a una amplia gama de riesgos existenciales que no están cubiertos por paquetes de seguridad social, como en Alemania. Por lo tanto, la gente necesita desarrollar una gran flexibilidad. Construyen una amplia gama de redes que proporcionan apoyo. En estas redes a menudo se integra a extrañ*s, porque esto puede ampliar sus propios recursos; el que yo haya sido aceptada en una familia numerosa es un buen ejemplo de ello. Esta forma de actuar no está libre de conflictos, pero me impresionó la apertura y la curiosidad hacia l*s extrañ*s. Sin romantizar la capacidad africana para la improvisación, alguien que viene del norte de Europa puede, sin duda, aprender de sociedades que tienen menos probabilidades que nosotr*s de planificar el futuro.
 
Una segunda experiencia que me ha formado como investigadora, tanto en Ecuador como en África Occidental, es la intensidad del intercambio intelectual, a menudo también muy crítico, que tengo con estudios*s de la sociedad y la cultura locales. Este intercambio de ninguna manera reflejó nuestras respectivas identidades o posiciones, como se suele decir ahora en el discurso postcolonial. Rara vez he observado frentes que trascurran a lo largo de la geografía u otras afiliaciones identitarias; el consentimiento argumentativo o la oposición no dependían de la nacionalidad, el género o el color de la piel. También me gustaría promover, como presidenta del Goethe-Institut, una cultura de debate así de abierta, combinada con la nitidez argumentativa y la curiosidad por las diversas contribuciones y perspectivas de los demás.
 
En su opinión, ¿cuáles son los principales desafíos a los que se enfrentan actualmente las relaciones entre las antiguas colonias y las potencias coloniales, y cómo podrían éstas trabajar juntas en el futuro?
 
Un enfoque respetuoso, abierto y que sienta una curiosidad recíproca: ésta es mi visión de futuro. Para nosotr*s l*s aleman*s, es importante asumir la responsabilidad de la historia colonial de nuestro país. Para ello, necesitamos conocer esta historia en toda su complejidad. Y el colonialismo y sus consecuencias no solo deben ser un tema restringido a un círculo estrecho de científic*s y especialistas, sino también para un público más amplio, por ejemplo, en las clases de historia en las escuelas.
 
Es importante escuchar atentamente lo que tienen que decir las personas que viven en las antiguas colonias, así como en países del Sur global, también nuestr*s vecin*s europe*s. Sin embargo, esta escucha no tiene lugar en una esfera libre de dominación, y ese es uno de los mayores desafíos. La desigualdad económica y las asimetrías políticas siguen influyendo las relaciones entre las antiguas colonias y las potencias coloniales. Esto no puede simplemente diluirse, sino que debe hacerse transparente, y debemos reflexionar junt*s al respecto. Escuchar a menudo comienza de manera bilateral, en los encuentros entre miembros de las antiguas potencias coloniales y habitantes de las antiguas colonias. Pero los encuentros multilaterales y las comparaciones transnacionales del dominio colonial me parecen particularmente productivos.

"El Goethe-Institut puede ayudar a que se visibilice en Alemania y Europa la riqueza de las producciones artísticas y científicas de las antiguas colonias (y, de manera más general, del Sur global)."

Como antropóloga, también me gustaría exigir una visión diferenciada sobre esta cuestión. Las antiguas colonias no son un bloque unificado, tampoco el Norte global. Las antiguas colonias comparten algunas experiencias. Pero también hay enormes diferencias, como entre colonias de asentamientos marcadas por las apropiaciones de tierras, la violencia y las políticas del apartheid, por un lado; y las colonias comerciales, por otro, que fueron administradas por solo unos pocos funcionarios coloniales. Las antiguas potencias coloniales también son muy diferentes entre sí cuando, por ejemplo, pensamos en los regímenes coloniales de Portugal, Gran Bretaña, Francia, Bélgica y Alemania. El papel de la violencia y la influencia que, por ejemplo, se les concedía a las autoridades indígenas en la arquitectura de dominio colonial era diferente; el manejo de la etnicidad y las políticas de segregación diferían; la pregunta de cuánta y qué tipo de educación gozaba quién en las sociedades colonizadas no se respondió de la misma manera. En mi opinión, mirar y escuchar con atención también significa interesarse por tales diferencias y sus consecuencias.
 
¿Cómo puede el Goethe-Institut ayudar a las instituciones culturales –museos, archivos, teatros, bibliotecas– en las antiguas colonias a aprovechar las oportunidades que ofrece la globalización y a hacer frente a los nuevos desafíos digitales?
 
Considero que las coproducciones artísticas y los formatos discursivos abiertos son extremadamente importantes y productivos. Permiten superar de manera lúdica identificaciones y delimitaciones anquilosadas. La música, la danza, el teatro, la literatura, las exposiciones y mucho más pueden abrir espacios de posibilidad, además de infundir valentía. Pueden poner en contacto a diferentes agentes culturales entre sí de una manera que el trabajo político directo no puede.
 
Así, el Goethe-Institut puede apoyar de muchas maneras –siempre en estrecho contacto con las personas a nivel local–, con el fin de responder realmente a las necesidades concretas en las instituciones culturales. Esto puede ser apoyo financiero a l*s artistas y las estructuras de los proyectos, como ha sucedido ahora en la pandemia con el recién lanzado fondo de ayuda, pero también el apoyo a instituciones culturales de diferentes países que quieren establecer una red horizontal, como en el proyecto Museum Futures Africa. Otras formas de apoyo son las ofertas de formación continua a l*s emplead*s de instituciones culturales o la asistencia para proporcionar información sobre objetos de antiguas colonias conservados en Alemania, como en el proyecto expositivo Invisible Inventories.
 
Por último, una inquietud particular: el Goethe-Institut puede ayudar a que se visibilice en Alemania y Europa la riqueza de las producciones artísticas y científicas de las antiguas colonias (y, de manera más general, del Sur global). ¡Hacer que las voces internacionales sean más audibles aquí me parece particularmente importante!
 
La entrevista la realizó Eliphas Nyamogo, director del grupo Desarrollo de Contenidos en la Sección de Internet del Goethe-Institut en Múnich.

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